2 Pedro

Percepciones del carácter cristiano

2 Pedro 1:1-11

Introducción

Comenzaremos con una serie de 4 lecciones en 2Pedro, se les ruega buscar los pasajes a estudiar.Leer 1:1.Así como el título y el saludo sugieren, que esta era probablemente una de por lo menos dos cartas escritas por Simón Pedro (uno de los 12 apóstoles de Jesús) a un grupo de iglesias esparcidas por el norte de Turquía (ver 3:1 1Ped.1:1). Esta carta es especial, porque Pedro la escribe sabiendo claramente su inminente muerte (leer 1:14).Jesús había profetizado a Pedro unos 30 años atrás que él moriría como mártir (Juan 21:18-19), y la tradición nos cuenta que Pedro fue condenado por sedición en contra de Roma en la mitad de los 60 durante la persecución Neroniana. Como no era ciudadano romano, él fue sentenciado a morir por crucifixión en vez de ser decapitado, una ejecución sin dolor.Él pidió que sea crucificado al revés dado que no era merecedor de ser ejecutado como Jesús. En la víspera de su ejecución, Pedro no se preocupa de si mismo. Él sabe que su muerte es un mero “dejar de lado sus habitaciones terrenales” por la presencia de Dios.Su preocupación es por su audiencia, para que puedan recordar y estar enfocados en lo que realmente es importante—y el tema que tiene prioridad es el carácter.

¿Qué es carácter?Un autor observa que “carácter es claramente distinto del concepto de personalidad, imagen, reputación, (estilo), o celebridad.Es…la realidad interior y la cualidad en el cual están arraigados los pensamientos, parlamentos, decisiones, conducta, y relaciones. " Jesús habla de esto en Mateo 12:33-35 (leer).Otro autor define buen carácter como “la interiorización de cualidades morales para que nuestros valores, actitudes y conductas sean gobernados por ellas en forma creciente.”Nuestra cultura ha reemplazado la apreciación por el carácter que tenía durante mucho tiempo, por una fascinación por el estilo y la celebridad, imagen de manejo,y asesorías políticas.Necesitamos volver a una profunda apreciación por el carácter.En este pasaje, Pedro nos da tres percepciones claves de este…

Cristo Suple Todos los Recursos para Renovar Tu Carácter

Cuando compramos nuestra casa 16 años atrás, nos gustaba todo excepto la cocina.  Tenía alrededor de 3m x 2m, sin espacio para mesón, los únicos armarios estaban encima de la cocina, y una ampolleta para alumbrar el lavaplatos.  Vivimos con esta cocina por 6 años, cuando finalmente mi mujer levantó sus puños y llamó a terreno para hacer un cambio.  Sugerí una nueva capa de pintura, un interruptor para la luz del lavaplatos, unas cortinas nuevas, etc.  Pero ella dijo, “No, tú no entiendes.  Necesitamos una renovación—más espacio, nuevas luces, un mesón isla, una mesa para desayunar, nuevos armarios, etc.”  Miré mi caja de herramientas, y concluí que esto estaba lejos de mis posibilidades.  Tres meses y unos cuantos miles de dólares más tarde, teníamos la cocina renovada—no por mí, sino que por un contratista quién suplió los planos, el conocimiento, las herramientas, materiales—y supervisó el proyecto.

Dios nos creó para manifestar su carácter para que otra gente pueda ser atraída a él.  Él sabe que nuestros caracteres están en un mal estado radical, y él sabe que una mano de pintura y algunas cortinas no van a hacer el cambio.  Lo que necesitamos es una renovación mayor (leeremos la descripción del plan en un minuto) y ésta va lejos más allá de nuestros recursos.  Uno de los hechos más fantásticos del cristianismo es que Cristo suple todos los recursos para una renovación en vez de llamarnos a que nosotros lo hagamos por nosotros mismos.  Este es el primer punto que Pedro hace (leer 1:2-4).

“Vida y piedad” es un sinónimo de carácter renovado, así como lo es “ser partícipes de la naturaleza divina”.  El poder de Cristo nos garantiza cada cosa que necesitamos para la transformación de nuestro carácter (1:3).  Cristo nos ha dado promesas preciosas y magníficas (grandísimas) por las cuales él ajusta nuestro carácter al suyo (1:4).   ¿Cuáles son estos recursos que él promete?  Tú puedes encontrarlas a través del Nuevo Testamento.  Ellas incluyen:

  • Él promete que motivará personalmente y dará el poder a este proceso de renovación a través de la morada del Espíritu Santo (Filipenses 2:13).
  • Él promete que vigilará soberanamente este proceso de renovación, trabajando a través de cada evento que nos ocurre (bueno o malo) para llevarlo a cabo (Romanos 8:28-29).
  • Él promete que nunca nos abandonará, pero que constantemente iniciará la renovación de nuestro carácter hasta que esté completo para cuando regrese Cristo (Filipenses 1:6).

Pero estas promesas se pueden aplicar a tu persona si sólo has recibido a Cristo como tu contratista.  Al igual que mi contratista no hubiese comenzado con la renovación de mi cocina hasta que yo firme el contrato, así mismo Jesús no comenzará a renovar tu carácter hasta que tú estés de acuerdo con sus términos.  La gran cosa es que sus términos no requieren que tú le pagues—sólo que estés de acuerdo en cuanto a que necesitas una renovación, déjale perdonarte por tu culpa delante de Dios, y pídele que sea Él el que está a cargo del proyecto.  ¿Has hecho esto?  Si no, ¿por qué no lo haces hoy día?

Si tú has recibido a Cristo, ¿te recuerdas de enfocarte en sus recursos y promesas para hacer el trabajo?  Si nosotros nos olvidamos de esto, nos desanimaremos por la magnitud de la obra, o tenderemos a tomar superficialmente la renovación que realmente debe ocurrir.  Pero si nos acordamos de arraigar la renovación en la fidelidad de Dios, podemos acercarnos con confianza. 

Necesitamos Trabajar Diligentemente Con Cristo en el Proyecto de Renovación

¿Acaso sencillamente nos sentamos, sacamos el pedal del acelerador y nos vamos costeando, “¿déjalo ir y deja a Dios?”  Aunque algunos cristianos enseñan esto, no es la conclusión que forma Pedro (leer 1:5-7).  Precisamente debido a que Dios ha prometido proveernos con sus recursos, necesitamos trabajar diligentemente con él en la renovación del proyecto.  Debemos estar activa y completamente involucrados en el proceso de transformación.  Dios no va a cultivar su carácter en nuestras vidas a pesar de nuestra cooperación; sino más bien, él trabajará con nuestra determinación a ser transformados.

Esta es la actitud que necesitamos: “…poniendo toda diligencia, añadan a su fe…”  Tanto el verbo como el adverbio son términos extremadamente activos los cuales hablan de poner todo lo que tenemos en este objetivo.

“Diligencia”(spoude): usado para describir la manera en que los atletas Olímpicos “daban todo lo que tenían” cuando se acercaban a la meta.  Pablo usa esta imagen en Colosenses 1:28-29(leer).  Es el opuesto de interesarse por algo superficialmente sólo para matar el tiempo: es “poner todo tu corazón en el trabajo.”

“Suplir” (epichorego): usado para describir cómo los opulentos patrones de arte intentaban superarse entre ellos para proveer los materiales, personal y equipo para las producciones de arte.  Es el opuesto regatear pequeñas cantidades, no estar dispuesto a dar, lo menos posible; es no tener“ningún gasto de más”.

Para algunos de nosotros, no vemos progreso porque simplemente tenemos ¡una actitud pasiva con respecto al proyecto!  Decimos, “Si Dios quiere cambiarme, estoy seguro que lo hará ya sea que coopere o no.” En cambio, debiéramos decirle a Dios, “Quiero que me cambies más que cualquier cosa, y estoy dispuesto a cooperar contigo en cualquier forma que me muestres.”

Pedro también describe las áreas en las cuales Dios está trabajando para renovarnos.  Debido a que Dios es una Persona y debido a que nosotros somos personas, él no nos va a hacer pasar por una fila impersonal de ensamblaje, estampándonos a todos de la misma manera y al mismo tiempo.  Más bien, como un artesano maestro, él renovará tu vida en una forma personal,  tratando diferentes áreas en tiempos diferentes y llamándote a cooperar con él en formas concretas.  Aquí tenemos un cuadro de un proyecto terminado en el cual Dios está trabajando.

“Excelencia moral” (arete): Un término general (“virtud”) el cual es dicho de Cristo en 1:3 y se desempaca en los siguientes términos, los cuales son facetas de un DIAMANTE.

“Conocimiento” (gnosin): No conocimiento académico o natural (aunque éste es bueno), sino que pensamiento y discernimiento informado por la Palabra de Dios.   Esto es lo que Pablo llama “la mente de Cristo”—la habilidad para ver cada área mayor de la vida a la luz de la verdad revelada de Dios.  Obtenemos esto mayormente a través del estudio en oración, reflexión y práctica de la Palabra de Dios.

“Autocontrol” (egkrateian): Una voluntad que está entrenada y reforzada para decir “no” a lo inapropiado y deseos que no son de provecho (SENSUALIDAD; FLOJERA; MATERIALISMO; EGOCENTRISMO; VENGANZA).   Esto es tan diferente de la libertad animalista que nuestra cultura nos urge a que tengamos ( LUJURIA SEXUAL COMO UNA VEJIGA LLENA), la cual en realidad no es libertad del todo, sino que esclavitud a la codicia.  “Libertad no es la licencia para hacer lo que quieras; es el poder para llevar a cabo lo que Dios te ha designado hacer.”

“Perseverancia” (hupomonen): La habilidad probada para perseguir la voluntad de Dios a pesar de la adversidad.  En vez de ser tan reacio al dolor hasta el punto de hundirnos y de rendirnos a penas se vuelve duro, debiéramos aguantar obteniendo ánimo y fuerzas de Dios para cumplir su misión.  Como un entrenador profesional, Dios desarrolla esto al someter cuidadosamente nuestra fe al estrés y al ejercicio a través de la adversidad.

“Piedad” (eusebian): Una creciente reverencia hacia Dios, dándose cuenta de que Dios está personalmente involucrado en cada situación de nuestras vidas, y un compromiso más profundo para vivir para él y agradarle a él en cada área de nuestras vidas (“Audiencia de Uno”).  El opuesto es la esclavitud de vivir para la aprobación de la gente.

“Afecto fraternal” (philadelphian):   Las relaciones cristianas que están caracterizadas por el afecto, por la afirmación y el ánimo; en vez del no involucramiento, de no cuidarse, y ser crítico en forma negativa.

“Amor” (agape): Esta es la manera en que Dios nos ama—no sólo a aquellos que lo aman sino que también a aquellos que lo odian.  No debido a lo que puede obtener de vuelta, sino que libremente y sin expectativas de devolución.  Este es un estilo de vida caracterizado por un servicio de sacrificio y libremente dado para otros, y la cultivada habilidad de  encontrar satisfacción en el acto de dar.

¿Qué áreas está Cristo trabajando en tu vida ahora mismo?  ¿Cómo quiere que cooperes con él? ¿Estás cooperando con él—o estás en huelga?  Yo pienso a menudo que me puedo ir en huelga en un área sin que me afecte el proyecto entero, pero lo opuesto es la verdad.

Las Recompensas de la Renovación del Carácter  Valen Bien el Esfuerzo.

Cualquiera que haya comenzado este camino sabe que es difícil.  Cualquier cosa verdaderamente que vale la pena en la vida es difícil.  La resistencia, ambas externa e interna, es grande  El progreso es a menudo dolorosamente lento.  Existen también muchas voces diciéndote que eres un loco en trabajar tan arduamente en esto—y a menuda parecieran ser más felices que lo que eres tú.  Es fácil sentir que esto no puede valer el esfuerzo.  Talvez por esto Pedro nos recuerda que las recompensas de la renovación del carácter bien valen el esfuerzo.

Tu vida será útil y fructífera para Cristo (Leer 1:8).  No hay nada peor que sentirse inútil, o que has gastado toda tu vida sin llevar a cabo nada importante.  Si tú permites a Cristo que progresivamente vaya renovando tu carácter, tu vida tendrá verdadero impacto y será efectiva.  Dios le da prioridad al desarrollo del carácter (quienes somos) por sobre actividades específicas del ministerio (lo que hacemos) y dones debido a que el carácter piadoso es lo que hace que el servicio de los cristianos tenga impacto.  En la medida que los años pasan, podrás ver más y más de cómo Dios ha trabajado a través de tu vida y afectado a otros para él.  ¡No existe nada más satisfactorio en la vida que esto!

Tu vida no será arruinada por la gente o las circunstancias más allá de tu control (leer 1:10).  La palabra “caer” aquí era usada para describir a los caballos que se tropiezan en terrenos irregulares destrozando sus patas.  Así muchos de nuestros objetivos en la vida están más allá de nuestro control, y sujetos a “quiebres”, la economía, cambios políticos, las elecciones de otra gente, etc.  Mucha gente, incluso cristianos, vive en constante aprehensión de que sus vidas serán “quebradas” irreparablemente.  Pero el compromiso a desarrollar el carácter cancela este miedo.  Por que Dios está comprometido  a desarrollarlo en nuestras vidas, nadie ni nada puede impedir que tengamos éxito excepto nuestra propia elección a no cooperar (ver 1:9—lenguaje deliberado).  De hecho, Dios soberanamente usa la adversidad para potenciar el desarrollo de nuestro carácter.

Dios te honrará ricamente cuando entres en su reino (leer 1:11).  Esto no tiene nada que ver con ganarse el derecho a estar en el cielo: eso es algo que debemos recibir como un regalo gratis.  Más bien, Pedro está diciendo que cuando entramos en el reino de Dios, Dios mismo reconocerá el progreso que hemos hecho en esta área y no escatimará sus elogios y su honor para nosotros concordantemente.  La imagen de la de un corredor de maratón Olímpico entrando en el estadio y siendo bienvenido por arrolladores aplausos. 

Notas al Pie

Eusebius, La Historia de la Iglesia (New York: Penguin Books, 1984), p. 104.

Os Guinness, El Caracter Cuenta (Grand Rapids: Baker Book House, 1999), p. 12.