Juan

El Nuevo Programa de Dios

Juan 2:1-22

Introducción:

Juan organiza la primera mitad de su evangelio alrededor de siete “señales” (sumeia) llevadas a cabo por Jesús. Estos “señales” fueron verdaderos milagros los cuales ayudaron a gente real. Pero también fueron mucho más que eso. Tal como la palabra “señal” lo sugiere, estos son “milagros testificadores”, diciendo que el verdadero significado no está en los milagros en sí solos, sino en lo que quieren decir acerca de JC como la provisión de Dios para nuestra condición espiritual.

El capítulo 2 registra la primera de las siete “señales” de JC (cambiando el agua en vino) y lo conecta con otro hecho de Jesús (limpiando el Templo). La clave para entender estas dos acciones esta en Juan1:17 (leer). A través de Moisés, Dios trajo la Ley, o el Antiguo Pacto. A través de la Ley, Dios enseñó a su pueblo algunas verdades relevantes para prepararlos para la llegada del Mesías. A medida que los años pasaron, los judíos perdieron la visión de este propósito y gradualmente corrompieron el significado de la Ley, tal como lo veremos. Pero Jesús ha venido no solamente a reformar la religión judía, sino que a cumplir y reemplazarla en su conjunto con el nuevo programa de Dios de “Gracia y Verdad” (el Nuevo Pacto). Veamos como lo lleva a cabo Jesús en este pasaje...

Agua en Vino (vs. 1-11)

Leer vs. 1-4. ¡Esto suena terriblemente duro! ¡Después de todo, María estaba sólo pidiéndole a Jesús que la ayudara con sus anfitriones!
“Mujer” (gunai) era un término de respeto – “Señora”. “¿Qué tengo que ver yo con usted? Es una mala traducción; suena como que Jesús estaba rechazándola a ella en forma personal. En el margen de la traducción del NASB dice, “Qué a mi y a ti”. Esta expresión idiomática no está comunicando el rechazo de Jesús a María, sino el rechazo de JC a la sugerencia de María acerca de cómo Él debiera manejar la situación. El está diciendo: “Lo voy a manejar a mi manera – no a tu manera”.
Ella evidentemente quería que Él aprovechara esta oportunidad para mostrar públicamente que Él era el Mesías. Pero Jesús insiste en que este no es el momento correcto para hacerlo (vs.4b). Su “hora” para hacerlo no vendría hasta su muerte y resurrección. Jesús elige intervenir en esta situación, pero lo hace de una manera callada y desapercibida de tal manera que sólo unos pocos se dan cuenta.
María responde en forma correcta (leer vs.5). Ella le hace caso a Jesús y confía en que Él manejará la situación como Él estime conveniente. Al hacerlo así, ella es un modelo de cómo nosotros debemos acercarnos a Cristo con nuestras peticiones de intervención: siéntete libre para pedir, creyendo que Él puede ayudar, pero entonces déjalo en sus manos y confía que Él va a responder en la mejor forma.

Es penoso que María haya sido elevada por sobre su rol que tiene en las escrituras. La Iglesia Católica Romana, por ejemplo, enseña que ella fue concebida en forma inmaculada, una virgen perpetua, corredentora, es decir que participa en llevar a cabo el perdón de nuestros pecados, y una mediadora llena de compasión a la cual nosotros podemos rezar con la esperanza que vaya a donde Jesús para rogar por nosotros y concedernos lo que hemos requerido. Nada de esto se enseña en el Nuevo Testamento. María era una mujer dedicada a Dios, y pareciera que Dios se anticipó a este tipo de veneración peligrosa e incluyó una serie de declaraciones con la intención de prevenir esta tendencia (Jn. 2:1-5; Lucas 11:27,28; Marcos 3:32-35). Esta manera de pensar es una superstición pagana (Jeremías 7:18), y no la espiritualidad cristiana. Rezarle a María no es ni bíblico ni necesario. Podemos tener nuestra propia relación con JC. Y este es el significado de este pasaje...

Leer vs.6-11. Aquí está la primera “señal” – Jesús salvó la fiesta del matrimonio de la desgracia al cambiar el agua en un buen vino en forma milagrosa. ¿Pero cuál es el significado espiritual de esta “señal”?
La clave es vs.6. Juan quiere que sepamos que no era agua corriente de consumo, sino más bien agua usada en “la costumbre judía de purificación”. Sin lugar a dudas ellos tenían otras vasijas que podían contener agua en su interior; Jesús podría haber creado agua de la nada y las vasijas sencillamente contenerlo. Sin embargo él eligió hacer este milagro de tal manera que afectara esta costumbre. Esta costumbre religiosa, originalmente institucionalizada por Dios en el Antiguo Testamento, había sido corrompida y distorsionada por los líderes religiosos posteriores.
En la Ley de Moisés, Dios ordenó que los sacerdotes pasaran por una limpieza con agua antes de ir a la presencia de Dios en el Templo. Esto era simplemente una manera simbólica de enseñar a la gente que uno debía estar limpio de pecados para poder acercarse a Dios. Cuando los sacerdotes se limpiaban a sí mismos y se acercaban a Dios con los animales sacrificados por los pecados del pueblo, ellos vaticinaban la obra de Cristo, quien eventualmente viviría una vida sin pecado y así habilitarlo para presentar su propia vida como un pago por nuestros pecados. (Juan 1:29).
Pero a lo largo de los siglos, los líderes religiosos habían corrompido este hermoso símbolo del plan de salvación de Dios y así su significado fue totalmente distorsionado. Ellos enseñaban que nuestro mayor problema espiritual estaba fuera de nosotros: en las comidas, objetos, gente (incluso el aire contaminado por Gentiles!), y por eso nuestra mayor cura espritual esta en los ritos de limpieza externa. EXPLICAR LOS RITOS DE LIMPIEZA PARA LAS COMIDAS: ¡No es de extrañar que necesitaran muchos galones de agua!
Este es el meollo de la mentalidad religiosa – externalismo: enfocarse en lo externo y tratar de mantener lo de afuera limpio. Tanto la “religión” cristiana (sacramentalismo) y las religiones no cristianas (macrobióticos, acupuntura, yoga, etc.) se enfocan en lo externo como la clave para lo espiritual. Jesús rechazó este tipo de acercamiento a Dios. Él declaró que el verdadero problema espiritual es interno (Marcos 7:18-23), para lo cual nosotros no tenemos el poder de limpiar por nosotros mismos. Lo que se necesita es un cambio interno el cual realiza una transformación desde adentro hacia afuera (Mat.23:27,28). Esto es exactamente lo que Jesús vino a ofrecernos, como se enseña en este “señal”...

Jesús les hizo llenar estas vasijas hasta el borde – y luego cambio el agua en vino, En este milagro, Él hace dos cosas:
Él dió por terminada esta práctica judía. Ellos ya no pueden llevar a cabo este rito supersticioso creado por el hombre. Por lo tanto este milagro condena y rechaza esta forma de espiritualidad.
Él reemplaza este acercamiento a Dios con un símbolo de acercamiento a Dios completamente nuevo. Mientras que el agua era un símbolo de limpieza externa, el vino es un símbolo del don de Dios de una transformación interna. El vino era asociado en el Antiguo Testamento con vida y gozo (Jueces 9:13; Salmos 4:7; 104:15; EL BRINDIS JUDÍO: “¡Por la vida!”). Se consume dentro de uno, y nos afecta de adentro hacia afuera. Al hacer buen vino en abundancia, Jesús comunica que Él es Dador de vida abundante.
Dios no quiere que nos relacionemos con Él tratando de limpiarnos a nosotros mismos por fuera; Él quiere darnos una vida espiritual interna la cual va a cambiarnos de adentro hacia fuera (ver 2Cor.3:18). Esto está disponible para cualquiera que desee recibirlo en forma personal...

Limpiando El Templo (vs. 12-22)

Leer vs.12-17, se debe mencionar que hubo dos limpiezas del Templo. Cuando yo era niño, me enseñaron que esto quería decir que no debíamos vender cosas o hacer ruido en el santuario de la iglesia. ¿Verdad? Esto es falso. El problema no era que se hiciese comercio en el Templo. Porque además no estaban en el “lugar santísimo” – ellos estaban en el sector de afuera. El verdadero problema era que el comercio era corrupto.
La Ley requería que los Judíos ofrecieran a Dios sacrificios de animales sin defectos en Jerusalén para la Pascua (Deut.15:21). Esto fue otra hermosa señal, la cual presagiaba la forma en que Jesús ofrecería un día su perfecto sacrificio por nuestros pecados en Jerusalén (Jn1:29, 2Cor.5:21). Pero los religiosos se aprovecharon de esta ley para explotar a la gente. Los sacerdotes siempre encontraban algún defecto con los animales que traía la gente, obligándoles a comprar a estos vendedores a unos precios exorbitantes. Y luego venía el problema del cambio de moneda. Los sacerdotes decían que sólo medios shekels Tyrian eran aceptables, y así tenían que cambiar su moneda allí – a un cambio exageradamente elevado. Por supuesto, los sacerdotes recibían una buena tajada de las ganancias.
¿Suena familiar? ¡Aquellos que quieren conocer a Dios son engañados por los mismos que los debieran llevar a Dios! Han pervertido un bello símbolo de cómo Dios iba a perdonar a su pueblo y lo transformaron en un medio de como llenar sus bolsillos. Algunas cosas nunca cambiarán. ¡No es de extrañarse que Jesús se enfureciera! Al hacer esto, Jesús también cumplió la predicción de Malaquías 3:1-3.

Pero ¿Cuál es el significado espiritual de este hecho? La clave es el intercambio confuso que viene a continuación (leer vs.18-22).

El Templo era la casa de Dios. Era donde Dios moraba en una forma simbólica, y donde el pueblo de Dios podía aprender ciertas verdades importantes acerca de Él

Pero Jesús es en realidad el lugar de morada actual de Dios (Juan 1:14) – (“la Palabra se hizo carne y vivió entre nosotros...”). El verdadero Templo apareció en el lugar del Templo simbólico. Debido a esto Jesús responde como lo hizo en el vs.19. Él no estaba solamente diciéndoles que su resurrección sería la prueba de que Él era el Mesías; Él también les está diciendo que Él ha venido a reemplazar al viejo Templo con su cuerpo. Incluso matando este nuevo Templo no detendrían el reemplazo del viejo Templo.
El resto del Nuevo Testamento desarrolla esto aún más allá. Aquellos que creen en Cristo están siendo ahora morados por el Espíritu Santo, y nosotros nos hacemos parte del “Cuerpo de Cristo” – el verdadero Templo (ver Efesios 2:19-22, 1Ped.2:4,5). Jesús ha venido a reemplazar el Templo y sus sacerdotes y los sacrificios y los ritos, con su propia persona morando en forma personal en los corazones de aquellos que deciden confiar en Él.
¿Dónde mora Dios ahora? ¡En edificios NO! Y es por eso que los edificios donde nos reunimos no se les debe denominar “la casa de Dios” porque nosotros somos la casa de Dios. La iglesia no es un edificio – sino las personas en las que Jesús mora. A partir de este momento toda la idea de “lugares Santos” fue cambiada por el nuevo programa de Dios. Él quiere venir y vivir dentro de tu corazón. Él quiere venir y morar dentro de ti en forma personal. ¿Lo dejarás entrar en tu corazón, recibiéndole?

Conclusión:

Jesús introduce el NUEVO PROGRAMA DE DIOS, con NUEVO VINO y NUEVO TEMPLO. La próxima semana veremos como Jesús explica a un buscador que este Nuevo Programa es accedido a través de un NUEVO NACIMIENTO...