Lucas

Haciéndose Discípulo de Jesús

Lucas 14:25-35

Introducción

Recordar el uso de las parábolas. Aquí van dos más  leer 14:28-32. Claramente, el punto central es que debiéramos tomar en cuenta el costo antes de decidir hacer algo.

¿Cuál es la decisión? Leer Lucas 14:26,27,33. “ser mi discípulo”. Existe un costo en cuanto a ser discípulo de Jesús que debiéramos contabilizar antes de.  Estos tres versículos explican la naturaleza del costo, pero antes de examinarlo, necesito clarificar algo.  Hacerse un discípulo de Cristo es diferente a hacerse un cristiano.  Si no entiendes esto, la enseñanza de Jesús parecerá contradictoria para ti.

Hacerte cristiano no te cuesta nada.  Es un regalo sin costo de completo perdón, vida eterna, y el Espíritu Santo morando en tí en forma permanente.  El hecho que sea libre de costo no significa que sea un regalo barato. Es gratis porque nunca podríamos ganarlo, y es precioso porque le costó la vida a Jesús.  Pero es realmente gratis.  Él pagó el precio completo, y todo lo que tienes que hacer es admitir que lo necesitas y humildemente recibirlo (citar Juan 4:10; Efesios 2:8,9).  Esta decisión es obligatoria ya que de lo contrario no puedes ser aceptado por Dios a no ser que tomes la decisión.

Hacerse el discípulo de Cristo es sólo para aquellos que ya se han hecho cristianos.  A estos Jesús se dirige aquí (14:25), del mismo modo que Jesús propuso este tema a los 12 en el capítulo 9 sólo después que lo habían recibido a Él. Algunos hacen esta decisión casi al mismo tiempo que se hacen cristianos, pero otros (como yo mismo) la hacen más tarde.  Esta es la decisión a seguir a Jesús como Señor y Amo, a aprender y obedecer su dirección para tu vida.  Esta decisión es opcional en el sentido que tú aún puedes ser un cristiano sin tomar esta decisión.  Y esta decisión te costará algo...

El Costo del Discipulado

En este pasaje, Jesús atrae la atención a tres áreas específicas del costo potencial.  Examinemos cada una cuidadosamente...

Leer 14:26  Claramente, el hacerse discípulo de Jesús cambiará la manera en que nos relacionamos con nuestras familias. ¿Está Jesús implicando que debiéramos literalmente odiar a nuestras familias?  La respuesta es no debido a por lo menos dos razones:

Jesús, como Dios, creó la unidad familiar, y es autor de los mandamientos de honrar a nuestros padres y amar a nuestros esposos e hijos.

Él también practicó esto durante su vida en la tierra (sujeción a los padres; respeto y cuidado de María, incluso mientras estaba en la cruz, etc.)

Compromiso con Jesús significa  por lo tanto un compromiso a amar a nuestros padres, hermanos, esposos, e hijos de maneras que nunca lo hemos hecho antes (PERDÓN; RECONCILIACIÓN; HONOR; INVERTIR, etc.).

Entonces, ¿qué significa?  Esta es un hipérbola hebrea.  Jesús quiere decir que debemos amarlo más que a nuestras familias (ver Mateo 10:37 para confirmar esto). 

Quiere decir que nuestra lealtad hacia él debe ser mayor que nuestra lealtad a la familia.  El tema aquí es la aprobación familiar.

Jesús modeló esto también.  (Juan 2:4; Marcos 3:21, 31-35)

¿Por qué tocamos este tema? Porque a veces los miembros de la familia, intencionalmente o sin intención, ejercen presión que nos hace descuidar nuestra lealtad a Jesús.  Entonces él se transforma en la “espada” que divide nuestras familias.

Padres y hermanos pueden mirar nuestro compromiso con Jesús como una traición a la familia.

Los esposos/as pueden mirar nuestro compromiso con Jesús como una amenaza a nuestro amor por ellos, y nos amenazan con irse a no ser que lleguemos a un arreglo, etc.

Los niños pueden rechazar nuestra instrucción/disciplina y hacer que nuestras vidas sean miserables a no ser que dejemos de insistir en que ellos sigan a Cristo.

En cada caso, nunca debemos espiritualizar malas actitudes o conductas, sino más bien pedir perdón por ellas.  En cada caso, debemos responder con amor y paciencia.  En cada caso, debemos estar seguros que estamos poniéndonos del lado de la Palabra de Dios y no de nuestra propia  voluntad o alguna tradición hecha por el ser humano, o regla.  Pero no podemos llegar a arreglos o disculparnos por poner a Jesús en primer lugar.  Debemos tomar esta posición (a veces con lágrimas) y dejar que los pedazos caigan donde sea.  El hecho es que no podemos amar a nuestras familias correctamente a no ser que amemos a Jesús más que a ellos.

Leer 14:27.Aquí hay un segundo costo del discipulado, el llevar nuestra propia cruz. ¿Qué significa esto?

Como lo vimos varias semanas atrás, la cruz simboliza el rechazo por la sociedad.  Aquellos que eran condenados por crímenes capitales en la sociedad romana se les requería acarrear el palo central de  sus cruces; desde la corte, a través de la calle principal de la ciudad hacia afuera de las murallas de la ciudad, al sitio de su ejecución.  Así, el acarrear nuestra propia cruz significaba ser excomulgado por la sociedad.

De esta  manera Jesús nos está diciendo que nuestro compromiso con él puede costarnos la aceptación de la sociedad  incluso hasta el punto de la muerte.  Aunque los cristianos debieran ser ciudadanos modelos al ser respetuosos, siempre dentro de la ley, buenos vecinos, la respuesta de la sociedad puede ser persecución.

A través de los últimos 20 siglos, los cristianos han sido perseguidos por estados totalitarios debido a que su compromiso con Jesús como Señor amenaza ese estado.

A LOS PRIMEROS CRISTIANOS SE LES DENOMINÓ “ATEOS” PORQUE SE REHUSARON A ADORAR A CESAR.

Incluso en una sociedad como la nuestra la cual defiende la libertad religiosa, los cristianos comprometidos se levantan como una acusación en contra de los valores materialistas, morales, en contra del relativismo ideológico, y del egoísmo.

EL MOVIMIENTO DE JOHN WESLEY PROBABLEMENTE RESCATÓ A INGLATERRA DE UNA REVOLUCIÓN VIOLENTA  SIN EMBARGO ELLOS FUERON VILIPENDIADOS POR LOS CELOSOS LIDERES DE IGLESIA Y OTROS.

HEMOS (XENOS) RECIBIDO ACUSACIONES FALSAS DE SER UNA SECTA, UN TRATO INJUSTO POR LA PRENSA, ETC. NO EXISTE GARANTÍA QUE ESTO NO OCURRIRÁ NUEVAMENTE...

Leer 14:33.  “Las posesiones” se refiere  a las posesiones materiales, dinero y cosas. “Renunciar” normalmente se traduce como “decir adiós a”.

Algunos han interpretado esto para decir que los curas/monjes deben liquidar sus bienes y hacer un voto de pobreza.  Esto era parte de la distinción entre el clérigo y el laico. Pero el pasaje está dirigido a todos los cristianos, y sabemos que la primera iglesia no les ordenó a todos los cristianos que entreguen sus propiedades privadas, etc.

No, esto se refiere a algo mucho más radical. Quiere decir que al ser discípulo de Jesús debemos decir adiós a ver nuestras posesiones como nuestras y renunciar para siempre al control sobre ellas, y darle el control a Él.

Significa rechazar nuestra identidad de dueño y reconocer nuestra identidad como sirviente. Estamos de acuerdo que Dios es dueño de todo lo que tenemos, y estamos de acuerdo a empezar a administrarlo para el avance de su reino más que para nuestro propio interés. Un dueño pregunta, ¿Cuánto de mi dinero le daré al Señor? Un sirviente pregunta, ¿Cuánto del dinero de Dios me guardaré para mí?

Si tú haces esto, renunciarás a tu proyecto de convertirte en rico materialmente por ser un objetivo que no vale la pena.  Puedes terminar viviendo más simplemente que como lo hacías antes, o de como podías hacerlo antes porque estarás dando una cantidad importante de tu dinero a la gente pobre y a los ministerios cristianos.  Puede que obtengas una jubilación menor de la que podrías tener debido a que has seguido la preocupación de Jesús por aquellos que no tienen nada.

En este punto, tal vez algunos de ustedes estén probablemente pensando: “este costo es muy grande. No estoy seguro que lo quiera pagar. Tal vez la póliza de seguro contra incendios gratis es suficiente.” Si, esa es una opción, como lo vimos anteriormente. Y tú ciertamente no deseas decidir en forma apresurada para hacerte discípulo de Jesús, debido a que como advertimos en dos parábolas, tú probablemente no podrás continuar y esto será vergonzoso para ti y para la reputación de Jesús.

Pero antes que descartes esta decisión, tú debieras también considerar sus recompensas.  Jesús las detalló en su camino hacia Jerusalén...

La Recompensa del Discipulado

Leer 14:34-35.  Esto no es un repentino cambio desde la teología hacia la química.  Esta es otra parábola acerca del discipulado esta vez a cerca de sus efectos más que sobre sus costos.

En el mundo antiguo, la sal era altamente valorada para aliñar, preservar, e incluso como fertilizante (como con los espárragos hoy en día).  Era una mezcla de cloruro de sodio y otros componentes como yeso.  Cuando esta sal se exponía a la humedad, el cloruro de sodio se evaporaba, dejando una sal que no salaba.  Esto era inútil, así que la gente la tiraba afuera.

El punto de Jesús es que es posible para los verdaderos cristianos ser inútiles en su impacto espiritual sobre los demás.  Dios no te va a rechazar --- pero tú terminarás perdiendo esta tremenda oportunidad.

Pero si nos convertimos en sus discípulos, “seremos la sal de la tierra”, gente que demuestra el sabor de la verdadera vida, inspira una sed por el verdadero Dios, y les muestra cómo encontrar a Dios. Esto es una tremenda recompensa, experimentar a Dios trabajando a través de ti para ayudar a otros a venir a Cristo y crecer en él (leer Juan 15:8,11), algo que vale  más que el costo de seguir a Cristo.

Veamos otro pasaje donde Jesús habló acerca de las recompensas del discipulado.  Leer Marcos 10:28-30.  En respuesta a la preocupación de Pedro, Jesús les recordó que va a involucrar persecución. Pero se enfoca en tres recompensas fantásticas.

Si, podemos sufrir rechazo por parte de los miembros de la familia. Pero descubriremos una nueva familia, otros discípulos. Existe una profundidad en el amor y una forma de cercanía entre los cristianos comprometidos que es mejor que cualquier otra relación que hayas tenido jamás en el mundo.  ¿Cuánto mejor?  Por lo menos 100 veces mejor.

Si, podemos experimentar menor movilidad material. Pero experimentaremos la fidelidad material de Dios y su provisión.  En la medida que ponemos su interés por sobre los nuestros y nos sacrificamos materialmente para servir a otros en su nombre, él cumplirá su promesa de cuidar de nosotros.  El entusiasmo de ver a Dios venir en nuestra ayuda de esta manera y la seguridad de saber que él me está cuidando es mejor que cualquier cosa que tenga este mundo para ofrecer.  ¿Cuánto mejor? Por lo menos 100 veces mejor.

Si, puede que suframos persecución y burla por parte de la sociedad. Pero recibiremos recompensa eterna por nuestro servicio a Cristo en esta vida. Esto involucra elogios y honor proveniente de Dios,  roles de responsabilidad en su reino que está por venir, etc... Esto sobrepasa cualquier honor o poder que este mundo nos pueda dar. ¿Cuánto mejor? Por lo menos 100 veces mejor.

Conclusión

Es por esto que el llamado al discipulado por parte de Jesús es una invitación a tener realización personal completa en tu vida (Romanos 12:1-2).

 “Por mi parte, nunca he dejado de regocijarme de que Dios me haya puesto en este oficio.  La gente habla del sacrificio que he hecho en pasar la mayor parte de mi tiempo en África.  Puede esto ser llamado sacrificio lo cual es simplemente pagar de vuelta como una pequeña parte de la gran deuda que debo a nuestro Dios, ¿la cual nunca podremos pagar?  ¿Es un sacrificio lo que nos trae su propia recompensa en actividades llenas de vida, la conciencia de estar haciendo el bien, paz mental, y una esperanza resplandeciente de un destino glorioso a continuación? ¡Lejos con esa visión, y con esos pensamientos! Enfáticamente no es un sacrificio. Más bien decir que es un privilegio. Ansiedad, enfermedad, sufrimiento, o peligro, por aquí y por allá, con un precedente de conveniencias comunes y caridades de esta vida, nos puede hacer detenernos y hacer que nuestro Espíritu tiemble, y nuestra alma se hunda; pero no dejes que esto sea por más de un momento. Todas estas cosas no son nada comparadas con la gloria que debiera ser revelada posteriormente en y para nosotros. Nunca he hecho un sacrificio.”

¿Has hecho alguna vez la decisión de ser un discípulo de Jesús? ¿Te está llamando hoy? Nunca te arrepentirás...

Notas al pie

David Livingstone, citado en Winter & Hawthorne, Perspectivas en el Movimiento Cristiano Mundial (Pasadena: William Carey Library, 1982), p. 259.