Juan

Los Primeros Seis Testigos

Juan 1:19-51

Introducción

Habiendo comenzado Juan con sus conclusiones sobre Jesús, nos presenta ahora la evidencia que sustentan aquellas conclusiones. Llama a sus primeros seis testigos, empezando por el testimonio de Juan el Bautista...

El Testimonio de Juan el Bautista

Leer vs 19-28. Juan el B. era un personaje muy popular entre los Judíos del 1er siglo. Tenía gran arrastre, no sólo en Palestina cuando aún estaba vivo, sino entre Judíos muchas décadas después, lejos de su tierra (ver Hechos 18:25; 19:1-4). Muchos creían que él era el Mesías, pero Juan el B. lo negaba expresamente (vs 20). De hecho, se identificaba como aquel que preparaba el camino del Mesías a través de predicación y bautismo (vs 22-28).

Durante el período de los testamentos, los Judíos comenzaron a bautizar a Gentiles que deseaban convertirse al Judaísmo. Esto era una manera simbólica de enseñarles que necesitaban estar limpios de sus pecados antes de poder pertenecer a la familia de Dios. Esto, por supuesto, era cierto. El problema era que muchos Judíos creían que por el sólo hecho de pertenecer a la descendencia de Abraham, eran automáticamente miembros de la familia de Dios. Creían, por ejemplo, que Abraham permanecía ante las puertas del infierno para controlar que ningún Judío fuese, por equivocación, despachado en esa dirección, de modo que Abraham pudiese reenviarlo al cielo, donde pertenecía.

Juan rechazaba este punto de vista. Este era el significado principal de su ministerio. De acuerdo a Juan el B., la buena nueva era la inminente llegada del Mesías. La mala noticia era que el pueblo Judío no podía beneficiarse de la llegada del Mesías debido a sus pecados. Por ello insistía que los Judíos se bautizaran, con lo cual reconocerían que estaban no calificados de pertenecer a la familia de Dios, al igual que los Gentiles, de modo que necesitaban el perdón de Dios de la misma manera que el resto de la gente. Al adoptar esta actitud de humildad y aceptar el bautismo, estaban entonces listos para la llegada del Mesías.

Leer vs 29-34. La historia narrada en los vs 19-34 tuvo lugar después que Jesús había sido bautizado y tentado en el desierto por 40 días. En su calidad de último profeta del Antiguo Testamento, Dios le dio dos grandes privilegios:

Tuvo el privilegio de ungir al Mesías. En el Antiguo Testamento, Dios seleccionaba reyes enviando profetas a ungirlos con aceite (ej. Samuel con Saúl y David). La palabra “Mesías” significa “el ungido” - el rey elegido por Dios. Como el último profeta del Antiguo Testamento, Juan el B. ungió al Rey máximo de Dios mediante el bautismo. Dios no le había revelado quién sería el Mesías, pero le comunicó en cambio que el Espíritu de Dios descendería y permanecería sobre una de las personas que el bautizaría (un evento sobrenatural, obviamente).

Juan el B. declaró que Jesús cumpliría con el sistema de sacrificio del Antiguo Testamento. El propósito de ese sistema era demostrar que somos pecadores, que la pena del pecado es la muerte, y que Dios con su misericordia nos proveería algún día con un Substituto sin culpa que moriría por nosotros. Jesús cumplió lo que se presagiaba con los sacrificios de animales. Por ello Juan el Bautista lo llamaba “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (vs 29). Por ello que Jesús, a pesar de no tener pecado, insistió en ser bautizado por Juan el B. De esta manera, se presentaba como Aquel que identificaría y soportaría los pecados del pueblo de Dios.

De modo que el ministerio de Juan el Bautista demuestra la perfecta continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El mismo es el puente entre el período de promesa y el período de cumplimiento. Habiendo completado su misión, Juan el Bautista le traspasa el bastón a Jesús y urge a sus seguidores que sigan a Jesús.

En los versículos siguientes del capítulo 1, vemos cómo la influencia del ministerio de Jesús comienza a expandirse Juan nos relata cómo cinco hombres (uno de los cuales es él mismo) llegaron a creer que Jesús era realmente el Mesías. Cerca de un año después, Jesús los escogió como sus discípulos/apóstoles. Además de presentar detalles únicos, este pasaje contiene cierta información que nos ayuda a entender cómo Jesús influye a la gente. Cada uno de estos principios también corrige concepciones erróneas acerca del Cristianismo.

Jesús Invita a la Investigación Personal

Leer vs 35-40. Estos dos hombres (Andrés y el Apóstol Juan), habían sido seguidores de Juan el Bautista.  Juan el B. está completamente convencido que Jesús es el Mesías (vs 29, 34). Pero ellos no están seguros de eso, por lo que siguen a Jesús a la distancia, tentativamente. Cuando Jesús les pregunta que desean, le llaman “Rabí”, en vez de utilizar uno de los títulos mesiánicos que utilizaba Juan el B., y le piden hablar con Él.

Jesús no les responde, “¿De qué se trata este asunto de “Rabí?” ¿No escucharon la manera que Juan el B. se dirige a mí? Yo creía que Uds. eran espirituales. ¡No les daré ninguna otra información hasta que se dirijan a mí como el Mesías!” Por el contrario, Jesús los invitó a investigar. Los acogió durante la noche y respondió a sus múltiples interrogantes (cualquiera que ellos fuesen). Como resultado de su investigación, se convencieron en forma personal que Jesús era realmente el Mesías (vs 41).

Mucha gente cree que el Cristianismo demanda fe ciega - un compromiso instantáneo con Cristo sin ninguna evidencia que lo respalde. Pero Jesús desea que las personas lo sigan con el convencimiento que Él es la verdad. Y Él sabe que fe sólida requiere evidencia, que demora tiempo en recolectar de modo que Jesús invita a la investigación personal. Juan nunca se olvidó de esta característica de su encuentro inicial con Jesús. Debido a la manera que Jesús respondió a su requerimiento de evidencia, escribió este evangelio dirigido a personas que necesitaban investigar (Juan 20:31). Y la iglesia cristiana de aquella época practicaba este principio (leer y explicar Hechos 17:2-4).

Entendemos que el decidir seguir a Cristo, como cualquier gran decisión, es un proceso. Es por esto es importante que participes en un Estudio Bíblico como este, donde puedes comenzar a entender lo que sostiene Cristo y la evidencia que fundamenta aquellas reclamaciones. Y por esto te ofrecemos el libro: Cristianismo: La Fe Que Tiene Sentido. Por ello te invitamos a hacer preguntas después de la enseñanza (en público o en privado). Por ello te encarecemos preguntar a tus amigos Cristianos acerca de la diferencia que ha hecho Jesús en sus vidas.

Pero necesitas investigar con la actitud correcta. En Juan 7:17 Jesús nos da esta promesa condicional: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.” Podríamos haber esperado que dijera lo contrario: “Si alguien encuentra que mi enseñanza proviene de Dios, podrá hacer la voluntad de Dios”; o “Denme suficiente evidencia, y eso me hará poder seguir a Dios.” Pero Jesús nos dice que no funciona de esta manera. La actitud correcta es tener de antemano la voluntad de seguir a Cristo. Significa poder decir “Si veo suficiente evidencia que hay una real posibilidad que esto sea cierto, estaré dispuesto a aceptar a Cristo en mi vida.” ¿Por qué no comienzas con tu investigación con una oración en esta dirección? Puedes hacer esto con integridad intelectual, no importando que seas agnóstico o ateo.

Pero para muchos que buscan a Dios, la falta de evidencia no es el problema. El problema no es en que crean en Jesús, pero que Jesús crea en ellos. El siguiente episodio habla de este problema.

Jesús nos acepta tal cual somos, y Se Enfoca en Quienes podemos Convertirnos

Leer vs 41,42. En el vs 42, Jesús no está llamando a Simón “Rocky (Cefas)” (Pedro) debido a su parecido con una roca. Hay dos elementos en este versículo que dejan en claro que algo mucho más profundo está ocurriendo.

  • La palabra “ mirándolo” es una forma intensiva del verbo “mirar” (emblepo). Significa “mirar dentro de” o “considerar”. Jesús está mirando dentro de o llegando al corazón mismo y el carácter de Simón.
  • ¿Y qué vio? Que a Simón le habían puesto el nombre apropiado. Probablemente lo nombraron así debido a Simeón, uno de los 12 hijos de Jacob, el cual era conocido por su ira y su naturaleza impetuosa (Gen.49:5-7). La conducta consecutiva de Simón ciertamente puso esto en evidencia (Ejemplos)

Así Jesús entra en el corazón de Simón y dice, “ ¡Tú ciertamente calzas con tu nombre!” Imagínense cómo se debe de haber sentido ese hombre en ese momento. Estaba hambriento espiritualmente, él quería conocer a Dios, pero era también un bufón inestable. Pero Jesús entonces no dijo: “Vuelve cuando estés más estable, no puedo tratarte en la forma en que estás ahora.” En cambio, él le dijo, “Sí, tú eres Simón, pero te llamarán la Roca”. Él pudo ver sus pecados y sus debilidades, y se lo deja saber. Pero esa no es su última palabra. También puede ver lo que puede llegar a ser a través del poder de Dios si sigue a Cristo. Él se convirtió de esa manera, y Jesús cumplió su promesa. Aunque Pedro retuvo su capacidad carnal (Gal.2), cuando se sometió al control del espíritu de Dios, él fue un líder sólido y estable de la iglesia del primer siglo.

Jesús gana a la gente de la misma manera. El te conoce completamente tal cual eres. Él conoce todos tus pecados y las debilidades de tu carácter, incluso algunas de las cuales aún no te has dado cuenta. Si tú le sigues, Él te va ir mostrando a medida que puedas soportarlo, y te avergozaras y a veces sera doloroso. Pero Él siempre te aceptará tal cual eres y tiene una visión en lo que tú puedes transformarte por el poder de Dios. Y el tema con Él nunca será cuán mal lo estamos haciendo, o cuán malos somos sino que cuán dispuestos estamos para cooperar con su poder transformador. El mensaje del Cristianismo no es: “Cambia antes de venir a Cristo, “ sino que más bien, “ ¡Ven a Cristo tal cual eres y Él cambiará tu vida!”

Nos referiremos ahora a un tercer error de concepto, no sobre Jesús, sino más bien a cerca de llevar a otros a Cristo...

Comparte Lo Que Sabes Con Alguien Que Tú Conozcas

La mayoría de los Cristianos piensan que son necesarios dos ingredientes para ser efectivos en acercar a otros a Cristo. Primero, necesitas ser socialmente agresivo, lo suficiente como para poder relacionarte confortablemente con extraños. Segundo, necesitas conocer la Biblia, lo suficiente como para poder responder virtualmente cualquier pregunta que las personas hagan. Estas son grandes cualidades, pero debido a que la mayoría de nosotros (me incluyo) no las tenemos, concluimos que Dios no nos puede usar para alcanzar a otros para Cristo.

  • Pero nótese como la gente viene a Cristo en este pasaje. Rompe ambas “reglas”.

Andrés trae a su hermano Pedro (vs.41). Leer vs.43,44. Jesús llama a Felipe, pero claramente pareciera que Andrés y Pedro se lo presentaron primero (vs.44; vs.41 “primero”). Leer Vs.45, 46. Felipe trae a Nataniel. Alguien se encuentra con Jesús y es cambiado por Él, y luego hacen lo más natural en el mundo, ellos invitan a sus amigos y miembros de la familia para se encuentren con Él también. Si tuvieras que reprobarlos por ser “proselitistas”, ellos te hubiesen mirado como si estuvieras loco. ¿Qué es más sincero y totalmente tierno y natural que invitar a las personas que tú amas para que conozcan a La Persona que ha cambiando tu vida?

Felipe ciertamente no era un erudito de la Biblia. Cuando Nataniel correctamente le recordó que el Mesías no podría haber nacido en Nazaret (Mica 5:2), Felipe simplemente dijo “Eso no lo sé, ¿Por qué no vienes y ves?” El no sintió que tenía que convencer a Nataniel para que creyera. Él simplemente lo invitó a encontrarse con Jesús, y él estuvo confiado que Jesús podía hacerse cargo desde ahí. Y esto es exactamente lo que ocurrió...

Ellos eran efectivos porque compartían lo que conocían con las personas que conocían...

  • Esta no es la única forma para alcanzar a otros para Cristo. Alguna gente son alcanzados porque ellos vienen aquí como extraños y escuchan el mensaje del amor de Dios (o a través de libros, radio, TV). Algunos cristianos estan dotados para alcanzar a gente totalmente extraña y desarmar sus sospechas y llevarlos a Cristo. Pero lo más común en un ambiente normal, es que la mayoría de los cristianos aquí presentes fueron llevado a Cristo por un amigo cercano o un miembro de la familia.

Algunos de nosotros necesitamos compartir a Cristo con nuestros amigos no cristianos. Aquellos de ustedes que son nuevos cristianos están en la mejor posición para compartir y traer a los amigos y miembros de la familia a Cristo. Puede que te sientas incompetente para hacer esto debido a que no sabes mucho de la Biblia. Sí, necesitas aprender más de la Biblia, pero mientras tanto haz como Felipe. Dile a tus amigos, “Eso no lo sé”, pero ven y ve”. Diles cómo Cristo ha cambiado tu vida, y de lo que estás aprendiendo, e invítalos a acompañarte a tu estudio bíblico donde ellos puedan escuchar la palabra de Dios y conocer a algunos de tus nuevos amigos cristianos.

Algunos de nosotros ya no tenemos amigos cercanos que no sean cristianos (o que estén abiertos), así que necesitamos formar nuevas amistades. Nada puede ser más natura l y afectuoso que el hecho de empezar a conocer la gente que vive en tu vecindario, o en el colegio, o en el trabajo, y relacionarse con ellos con un interés genuino y de amor, y compartir acerca de nuestra relacion con Cristo y darle la oportunidad de conocerle.