Génesis

La Historia de José

Génesis 37-50

Introducción

Llegamos al último gran personaje de Génesis – José, el hijo de Jacob y el bisnieto de Abraham. Reiterar la historicidad de este texto y la importancia de “tensión” en las historias. La tensión que impulsa esta historia es el conflicto entre José y sus hermanos. Sólo tenemos tiempo para leer el principio y el punto culmine de esta historia. Narraré el material que hay entremedio y el epílogo.

Narración

Leer el comienzo para colocar la tensión entre José y sus hermanos. Leer 37:2b José es un acusete. Leer 37:3 – Jacob demuestra que José es su hijo favorito, lo cual no ayuda mucho en la situación. Leer 37:4—Lo odiaban. Leer 37:5-8. Un día Jacob envía a José para controlar a sus hermanos nuevamente, y éstos decidieron que ya era suficiente y decidieron matarlo. Cuando Rubén los convence de no cometer homicidio, lo tiran a una cisterna sin agua, burlonamente ignoran sus súplicas mientras comen su merienda—y luego lo venden a unos comerciantes medianitas que iban camino a Egipto. Ellos rompen su túnica y la empapan en la sangre de un cabrito, se lo muestran a Jacob y le permiten sacar sus propias conclusiones de que había muerto en las fauces de una bestia salvaje.

Narrar la historia.

El capítulo 38 pareciera ser una historia no conectada al relato anterior, sin embargo nos muestra el peligro de la asimilación.

José termina siendo vendido a Potifar, un aristócrata militar adinerado. Dios bendice el trabajo duro de José como esclavo del hogar ascendiéndolo a mayordomo de todos los bienes de Potifar. Las cosas van bien por aproximadamente 10 años hasta que la esposa de Potifar se siente atraída por José (quien era “un semental”) y se le insinúa con increíble sutileza: "acuéstate conmigo" (39:7). José la rechaza pero ella persiste día tras día y finalmente le quita su falda de toalla. Él huye de la casa (posiblemente el primer nudista bíblico) y ella clama que él había intentado violarla. José tiene suerte de que Potifar no lo ejecute – pero lo encarcela (un calabozo tipo fosa donde los prisioneros se podrían lentamente).

Dios confirmó a José y algo sobre su actitud llamó la atención del carcelero jefe. Hizo a José su prisionero más importante encargado de servir a los otros prisioneros. El copero jefe y el panadero del Faraón fueron encarcelados por razones desconocidas. Una noche ambos soñaron cosas que los perturbaron. Dios le da la capacidad a José de explicar el significado de sus sueños (EXPLICAR) los cuales se cumplieron tres días después. Le pide al copero hablar cosas buenas de él al Faraón, pero una vez libre el copero se olvida completamente de su promesa. Por ende, José se pudre en la cárcel por dos años.

Luego lo increíble sucede. El Faraón tuvo un sueño sobre 14 vacas que nadie le pudo explicar. El copero recuerda a José y se lo recomienda al Faraón – José es llevado ante la presencia del Faraón. Dios capacita a José para interpretar el sueño como una predicción de siete años de extraordinarias cosechas seguidos de siete años de hambruna – y aconsejó al Faraón que encontrara a alguien que organice y ejecute un sistema de almacenamiento de granos. El Faraón dice "estoy mirando al mejor hombre" y entonces de un día para otro José va desde la cárcel a ser el Primer Ministro de Egipto. Durante los próximos siete años José se casa, forma una familia y ejecuta su plan de almacenamiento de grano. Es entonces que empieza la hambruna.

En este punto de la historia la trama se pone cada vez más interesante y la tensión entre José y sus hermanos se reactiva. La hambruna es severa en Canaán y un día Jacob le dice a sus hijos "¡Tarados! ¿Por qué se miran los unos a los otros? ¡Lleven sus flojos traseros a Egipto y compren grano antes de que muramos de hambre!” Llegan a Egipto y al igual que al resto de la gente, fueron derivados a José y se postraron delante de él (cumpliendo 37:7). José los reconoce pero ellos no lo reconocen a él (tiene casi 40 años, vestimenta egipcia, posición social). José los acusa de ser espías y dice que no les creerá a menos que le traigan su hermano menor. Sin darse cuenta que José hablaba hebreo, comentaron en su presencia: "¡Qué bien, esto es lo que nos pasa por matar a nuestro hermano!" José encarcela a Simeón y envía al resto de vuelta a casa con grano suficiente como para ir y volver a Egipto. Pero no lo hace para vengarse de ellos, porque llora en privado sobre este encuentro con sus hermanos.

Cuando llegan a casa, Jacob se pone histérico ("Ya perdí un hijo, tengo otro pudriéndose en la cárcel - y ¿quieren que les confíe el menor a ustedes?"), negándose a entregar a Benjamín. Pero el hambre crece nuevamente y cuando Jacob les dice que retornen a Egipto para conseguir más granos, les toca a los hijos negarse ("¡Oh no, no sin Benjamín!").

Finalmente Jacob accede y vuelven donde José con Benjamín. José libera a Simeón, come con ellos (en contra de la costumbre egipcia) y se conmueve tanto al ver a Benjamín que tiene que retirarse de la habitación para llorar. Al día siguiente, José los carga con grano pero le dice a uno de sus sirvientes que eche su copa favorita de plata en los bolsos de Benjamín. Después de que se van, manda a sus guardias para detenerlos y decirles "¡Así le devuelven la bondad de mi amo! ¿Robándole su copa favorita?" Se ofendieron y dijeron "¡Pueden matar a quien se la encuentren!". Registran el equipaje y cuando encuentran la copa entre las cosas de Benjamín quedaron atónitos. Fueron tomados prisioneros y llevados ante José. Judá le dice a José "¿Qué podemos decir? Estamos siendo castigados por Dios debido a nuestros pecados del pasado." Le suplica a José que lo haga su esclavo en vez de Benjamín porque no podría romperle el corazón a su padre. Leer el clímax (45:1-8,14,15).

Narrar el epílogo.

Vuelven donde Jacob y lo traen a él y al resto de la familia a Egipto, donde el Faraón les da el lugar con las mejores praderas para sus animales (Gosén) permaneciendo separados de los egipcios. De esta manera, la familia fue liberada de dos peligros letales que amenazaban el plan de Dios: hambre física y apostasía espiritual por la asimilación. Ahí se multiplican para formar la gran nación que Dios le predijo a Abraham y permanecieron ahí por 400 años…

Dos Enseñanzas

Esta es una de las historias más conmovedoras de todos los tiempos. También es uno de los pasajes espiritualmente más ricos en toda la Biblia, conteniendo muchas verdades y enseñanzas importantes para nosotros. Veamos dos de las enseñanzas más importantes que debemos aprender si queremos conocer a Dios y tener vidas con sentido.

De los hermanos de José podemos aprender cuál es la raíz de nuestro problema y como solucionarlo.

Tuvieron verdadera culpa moral. Su hermano pudo haber sido un mocoso arrogante y su padre pudo haber sido necio en demostrar su favoritismo – pero estaban moralmente equivocados y fueron responsables por lo que le hicieron a José. Le hicieron mal a José y pecaron contra Dios con sus acciones – y hasta que no se resolviera la situación en cuestión, sus vidas iban fundamentalmente en la dirección equivocada y todas sus otras relaciones estaban afectadas por ello en forma negativa.

Dios dice que nos ocurre lo mismo. La raíz del problema de nuestras vidas no es que hemos sido maltratados por otras personas, sino que hemos pecado contra un Dios santo y que estamos separados de Él y justamente bajo su juicio. Este es la raíz del problema que manifiesta sus síntomas en otras áreas de nuestras vidas….

Por eso Dios, debido que los amaba, orquestó eventos para llevar esa situación a la luz. Noten los factores que usó Dios para moverlos hacia el arrepentimiento, ya que usa los mismos factores en nuestras vidas.

Permitió que experimentaran necesidad (HAMBRUNA). Más tarde, ellos lo verían como la mejor cosa que les ha pasado – pero en ese momento lo veían como un tremendo obstáculo. Es así como Dios capta nuestra atención porque es la manera más efectiva de ayudarnos a ver que hay algo radicalmente malo en nuestras vidas. (C.S.LEWIS; El Problema del dolor. “El dolor es el megáfono de Dios para despertar a un mundo sordo.”)

Dios hizo recordar su culpa al hacer que José los tratara de la misma manera que a él. José no estaba siendo cruel ni vengativo. Estaba cooperando con Dios para despertar sus conciencias (leer 42:21). Esto es lo que Dios quiere hacer con nosotros, no para que seamos torturados por la culpa sino para que podamos resolver nuestra culpa. Intentamos reprimirlo, racionalizarlo, enfocarnos en cómo otros nos han maltratado, etc. pero Dios encontrará maneras de recordarte tu culpa delante de Él (EJEMPLOS: PERSONAS CON EL MISMO PECADO).

Los llevó a darse cuenta cómo sus pecados estaban afectando a los demás. Cuando se dieron cuenta que la muerte de Benjamín quebraría el corazón de Jacob, ellos se dieron cuenta cuánto le habían roto el corazón cuando vendieron a José.

La confesión de Judá es la respuesta que Dios estaba buscando (leer 44:16). Reconoció su culpa sin excusas, reconoció merecer el juicio de Dios y le pide misericordia. Jesús dice que esta es la respuesta que Dios está esperando escuchar de nosotros, (Lucas 15:18,19). Esto es lo que la Biblia llama arrepentimiento.

La respuesta de José es la que encontraremos cuando nos volvemos a Dios de esta manera: perdón, experimentar su amor y provisión (leer Lucas 15:20-24a). ¿Cómo puede Dios responder de esta manera si es santo y justo? Porque Jesús fue a la cruz y se puso en nuestro lugar para recibir las consecuencias de nuestros actos. Es por esto que venimos a Jesús con arrepentimiento si queremos resolver nuestro problema radical.

Es como que José es casi una figura de Cristo, ¿o no? Esto no es coincidencia. José es de hecho una sombra profética de Jesús: es justo, es rechazado erradamente por su gente, pero Dios trabaja a través de este rechazo para proveer liberación para los que lo rechazaron (leer Hechos 2:23).

De José aprendemos a navegar victoriosamente por un mundo hostil e injusto. José es la antítesis de la "mentalidad de víctima": debido a que la vida u otras personas me han tratado cruelmente e injustamente, estoy justificado a buscar venganza, alimentando la autocompasión, viviendo de manera egoísta e irresponsablemente, esperando que otras personas me compensen, etc.

Parte de esa imagen está en lo correcto. Debido a que vivimos en un mundo caído, todos somos victimizados por otros y esto causa un dolor verdadero. Los derechos civiles y la justicia civil son importantes. Mucho del dolor de las personas se agrava porque su visión del mundo no incluye la caída y por ende sus expectativas son tener vidas felices y libres del dolor.

Lo que es más importante, Dios existe y se ha revelado a nosotros a través de su Palabra. Esto no transforma lo malo en bueno, ni el dolor en placer, pero provee una perspectiva que nos puede liberar de la esclavitud de una mentalidad de víctima. Parte de esta perspectiva es la enseñanza n° 1: Soy ofensor al igual que víctima, culpable ante Dios y merecedor de su juicio, sin embargo me perdona.

Si alguna vez hubo una víctima verdadera ¡este sería José! ¿Quién ha conocido alguien tratado tan injustamente como José? Sin embargo, fue tan diferente porque su respuesta fue muy diferente. Nos modela cómo debe verse confiar en la soberanía amorosa de Dios.

En vez de entregarse a la desesperación escogió recordar y creer la promesa que Dios le había hecho con respecto a su vida y escogió creer que Dios era más grande que todas las circunstancias y personas en su vida (Romanos 8:31-37).

En vez de resignarse pasivamente y quejarse de sus circunstancias, José creativamente buscó servir a Dios en cualquier lugar donde estuviera (CÁRCEL; Colosenses 3:23,24). Debido a que fue fiel en lo poco, Dios lo hizo fiel en lo mucho (Lucas 16:10).

En vez de comprometer la moral para avanzar personalmente, obedeció a Dios a pesar de su propia desventaja. (39:9 >> VERTICAL vs. HORIZONTAL/MIRADA TERAPÉUTICA SOBRE EL PECADO >> 1 Pedro 4:9).

En vez de llevarse el crédito por todo para avanzar personalmente, dio su testimonio al darle el reconocimiento a Dios en cada punto crucial (39:2,3; 40:8; 41:16 >> 1 Corintios 4:7; 1 Pedro 2:9).

En vez de amargarse hacia las personas que lo ofendieron, los perdonó por sus ofensas hacia él. En 50:19-21 José revela cómo pudo hacer esto.

Supo que sólo Dios tenía el derecho de enjuiciar así que rehusó usurpar el rol de Dios (50:19; Romanos 12:19).

Él sabía que no era una víctima en el verdadero sentido de la palabra. Sabía que debido a la soberanía amorosa de Dios ningún ser humano podía arruinar su vida o evitar que él cumpliera el propósito de Dios (50:20; Romanos 8:28).

Debido a lo anterior, él escoge tomar una actitud redentora (en vez de retributiva) hacia sus ofensores (50:21; Romanos 12:14, 20, 21). (CALIFICACIÓN: perdonar y confiar son dos cosas distintas).

Debido a que confió en Dios de esta manera, José experimentó el apoyo personal de Dios en cada situación ("el Señor estaba con él...." ver especialmente 39:21) y experimentó la satisfacción de cumplir el propósito de Dios para su vida (50:20 como el secreto para su verdadera libertad). ¡Esto es lo que Dios quiere que experimentes también!

Próxima semana: "Como Obtener Resultados Perdurables A Través de Una Perspectiva Eterna"