Génesis

La Libre Elección de Esaú

Génesis 25-27

Introducción

Una de las características únicas de los seres humanos es la habilidad de aprender indirectamente (a través de la experiencia de otros). Esto significa que no tenemos que aprender todo de la manera “difícil”, tenemos la capacidad de mirar a otras personas y aprender de sus decisiones y del desenlace de esas decisiones. Debido a esta capacidad, mucha de las instrucciones de la Biblia se nos presenta a través de modelos de la vida real. Y la Palabra de Dios como el maestro de los profesores nos provee con ambos modelos, tanto buenos como malos. Buenos modelos nos muestran cómo se ven las buenas actitudes, valores y elecciones. Modelos pobres nos muestran cómo se ven las malas actitudes, valores y elecciones – y a qué llevan. Esta mañana estudiaremos una de esos modelos pobres – Esaú.

Empecemos con la reflexión del autor de Hebreos sobre Esaú (leer Hebreos 12:15-17). ¿Qué ocurrió con este hombre que buscaba arrepentimiento – incluso con lágrimas – y aún así fue rechazado? Hoy estudiaremos la lección que nos deja la historia de la libre elección de Esaú. Nos deja una aleccionadora enseñanza de la relación entre nuestras decisiones, consecuencias y la voluntad de Dios. Empecemos tomando una vista más cercana a Esaú y su elección…

La historia empieza cerca del año 2006 AC cuando Rebeca – la esposa de Isaac – da a luz a su primer hijo. Leer Génesis 25:24-26. Tuvo mellizos, Esaú (velludo/rojizo/maldito) y Jacob (suplantador). Debido a que Esaú nació primero tenía los derechos de primogenitura. En esos días el padre normalmente traspasaba todo su patrimonio al hijo mayor, en vez de dividirlo en partes iguales entre todos sus hijos, como es común hoy en día. En esto caso el derecho de primogenitura de Esaú consistía en otras cosas además de dinero, propiedades y posesiones. También consistía en una promesa hecha por Dios al abuelo de Esaú, Abraham. Esta promesa – conocida como el Pacto Abrahámico – involucraba el privilegio de ser usado por Dios de una manera especial para cumplir el propósito de Dios para la humanidad. Ciertos descendientes de Abraham formarían una nación a través de la cual Dios entregaría la Biblia y el Mesías al mundo.

Leer 25:27,28. Pueden ver cuán distintos eran estos hombres. Esaú era un hombre “hombre” – velludo, experto cazador y el favorito de su padre (“MUCHACHO FORNIDO”). Jacob era de piel suave, “un hombre de paz, viviendo en las carpas” (donde pasaban el tiempo las mujeres y los niños). Se destacaba cocinando y era el favorito de su madre (“HIJITO DE LA MAMÁ”).

Ahora llegamos al evento descrito en Hebreos 12 (leer 25:29-34). La cosa que me impresiona es el comentario de Moisés en vs. 34b: “Así menospreció Esaú la primogenitura”. Hebreos 12:16 va incluso más allá y lo llama una elección inmoral y no de Dios. ¡Esaú no hizo exactamente un buen negocio pero pareciera que el que debiera ser condenado era Jacob por explotar y manipular a su hermano! Lo que hizo Jacob estuvo mal y Dios le enseña una lección de esto más adelante (PRÓXIMA SEMANA) – pero lo que hizo Esaú fue mucho peor. ¿Por qué? Veamos más de cerca…

¿Por qué la elección de Esaú fue tan reprensible?

Analicemos la elección de Esaú al examinar algunas de los hechos más obvios.

  • Estaba bajo coacción. Esaú estaba hambriento – ¡muy hambriento! No tuvo el lujo de estar a gusto, en su escritorio, después de una buena comida y una noche de sueño. Tuvo que tomar la decisión bajo mucha presión Así es normalmente en la vida real.
  • Sin embargo Esaú fue impulsivo. ¿Piensan Uds. que se tomó 5 minutos para pensar las cosas bien y medir las implicancias? No – se lanzó.
  • Además fue deshonesto. ¿Piensan que literalmente iba a morir a menos que se comiera el guisado en ese momento? No actúa como un hombre al filo de la muerte (comió y bebió, se levantó y tomó su camino). Esaú se engañó a sí mismo para poder justificar su decisión. Pudo haber confiado en Dios para proveerle comida.

Ahora veremos más de cerca los valores revelados por la elección de Esaú y contrastémoslos con los valores reconocidos por la Biblia. Cuando son analizados bajo esta perspectiva, el veredicto de la Biblia sobre su decisión se vuelve más claro.

  • La decisión de Esaú se basó en su necesidad física (hambre) en vez de basarse en sus consideraciones espirituales (ser parte del plan de Dios). Esto está en directo contraste a la decisión de Jesús (Mateo 4:2-4). A pesar que estaba mucho más hambriento que Esaú, Jesús rechazó la oportunidad de comer porque significaba cambiar su rol en el plan de Dios.
  • Su decisión priorizó la gratificación instantánea (una panza llena) por sobre la satisfacción futura (convirtiéndose en el padre de las doce tribus de Israel más tarde en su vida). Contrastar esto con Moisés (leer Hebreos 11:24-26).
  • La decisión de Esaú se basó en un sistema de valores temporales y egocéntricos. Es por esto que no fue “de Dios” y fue “inmoral”. ¿Qué pensarías si un trabajador de una cafetería te dijera “Te cambio tu hijo por este plato de guisado?”. Para este efecto no hubiese importado si hubiese recibido dos platos de guisado o el equivalente a dos años de guisado. Su primogenitura era mucho más importante que el guisado y ninguna cantidad de guisado lo hubiese compensado.
  • Aprendemos una lección muy importante aquí: Ningún hambre es tan severa que justifique cambiar la voluntad de Dios para satisfacerla. Ninguna cantidad de soledad justifica inmoralidad sexual. Ninguna cantidad de deseo por algún objeto justifica el robo de ello. Ninguna cantidad de vergüenza o miedo justifica una mentira. Ninguna cantidad de depresión o extrañar el hogar justifica desertar el lugar de tu ministerio (2 Timoteo 4:10).

¿Cuáles fueron los resultados de la elección de Esaú?

No olvidemos que pudo comerse el guisado de lentejas. ¡Si Esaú estuviera aquí ahora quizás nos recordaría de esto! Probablemente también diga que estuvo bueno el guisado - y que le dieron también pan y vino (?) con el guisado!

Pero perdió su primogenitura. Su elección fue irreversible con respecto a esto. Evidentemente Esaú pensaba que podía revertir la decisión pero Dios lo hizo responsable de esta elección y trabajó providencialmente para permitirle cosechar esta consecuencia en su vida. Leemos esto de manera dramática y desgarradora en Génesis 27. Muchos años después mientras Isaac yacía ciego en su lecho de muerte Jacob se disfrazó de Esaú e Isaac le entregó la primogenitura al supuesto Esaú. Promesas verbales – al igual que contratos escritos – eran vinculantes. (Otra vez Dios no aprueba el comportamiento de Jacob.) Leer vs. 30-38.

  • Entonces incluso cuando Esaú se dio cuenta que hizo una mala elección e hizo todo lo posible por revertir sus consecuencias, fue incapaz de hacerlo. Tuvo que vivir con su decisión. A esto se refiere el autor en Hebreos 12:17. El “arrepentimiento” que buscó Esaú pero que no pudo conseguir no fue que Dios no permitiría que Esaú se arrepintiera ante Él y para ser perdonado. Incluso hay buena evidencia que Esaú llegó a tener una fe salvadora en Dios y que lo veremos en el Cielo. Sino más bien fue que Isaac no pudo cambiar de parecer y devolverle su primogenitura. Esta elección alteró el resto de su vida y el impacto sobre la historia (PADRE DE LAS 12 TRIBUS Y ANCESTRO DEL MESIAS versus LEGADO DE EDOM).

De esto aprendemos otra enseñanza ejemplar: No podemos elegir la consecuencia de nuestras decisiones y a veces son irreversibles.

Esto es parte de lo que compone la realidad que diseñó Dios y funciona así nos guste o no. Uno de los aspectos más básicos de la sabiduría y de la madurez es por ende entender y aceptar este hecho. La esencia de la inmadurez es insistir en la libertad de hacer tus propias elecciones sin aceptar la responsabilidad de estas elecciones y las consecuencias que se originan de ellas. Es por esto que los padres empiezan a enseñar esto a sus hijos a una edad muy temprana (CONSECUENCIAS NATURALES Y ARTIFICIALES) para que no tengan que aprender las cosas de la manera difícil en la vida real.

Esta verdad obviamente subraya la importancia de hacer decisiones sabias. Los existencialistas reconocen esta verdad pero lamentan que no podamos conocer las consecuencias de las decisiones más importantes de la vida por adelantado. Esto es lo que convierte la vida en un chiste cruel – somos totalmente responsables pero al mismo tiempo completamente sin guía. Pero el cristianismo no está de acuerdo con ello. A través de la Palabra, Dios nos dice cuáles son las decisiones más difíciles en la vida y (por lo menos generalmente) cuáles son sus consecuencias que se originan de estas decisiones.

Al recibir a Cristo puedes hacer una decisión con consecuencias positivas irreversibles: obtener el completo perdón de Dios y vida eterna con Él. Pero por la misma razón, si no recibes a Cristo antes del momento de tu muerte o su retorno, también habrás tomado una decisión irreversible – pasar la eternidad bajo su juicio y separado de él. Esta es la aplicación de Hebreos en cuanto a la elección de Esaú (leer 12:15,25; ver también 9:27). Algunos reclaman que esta es una táctica de miedo diseñada para presionar a las personas. Ciertamente puede ser usada de esa manera pero eso no hace dicha aseveración una advertencia ilegítima. Si supiera que tu casa se está incendiando, supiera la única salida segura y tuvieras 15 minutos para salir, ¿sería una táctica de miedo el hecho de advertirte sobre esto y que te instare a escapar?

Aprendiendo la Palabra de Dios y prestando atención a sus advertencias y promesas, puedes evitar mucho dolor innecesario en esta vida y por otro lado cosechar mucha alegría y realización personal aquí y en la vida que sigue. No estamos diciendo que no habrá dolor ni sufrimiento ¡pero no tienes que aprender todo de la manera difícil!

¡Presta atención a las advertencias de Dios! Las consecuencias de desdeñarlas constantemente pueden ser drásticas e irreversibles (Proverbios 29:1). Por ejemplo evita la inmoralidad sexual (Proverbios 6:24-29) y el materialismo (1 Timoteo 6:9,10).

¡Sigue la dirección de Dios! Él promete que su senda es la que lleva a la vida (leer Salmos 34:12-16; 1Timoteo6:17-19; 2 Timoteo 4:5-8).

La gracia de Dios atenúa esta verdad pero no la cancela.

Sospecho que algunos de ustedes que son cristianos están perplejos o incluso disgustados hasta este punto. "Pero ¿qué de la gracia de Dios? ¿El hecho que estamos bajo la gracia no cambia todo esto?" No realmente. La gracia de Dios suaviza esta verdad, pero no la cancela. No comprendo totalmente cómo estas dos verdades interactúan, pero sé las cómo se templan el uno al otro de las siguientes maneras.

  • Si has recibido a Cristo, Dios nunca te rechazará, sin importar lo que hagas (Romanos 8:1). Esto es debido a que la aceptación de Dios no está basada en nuestras obras para con Dios sino que en la obra completa de Cristo hacia nosotros.

Pero no es verdad que Dios siempre te salvará de las consecuencias negativas de tus decisiones equivocadas. Si haces una decisión de matrimonio equivocada puedes experimentar un dolor marital real. Si te metes en el uso habitual de drogas puedes experimentar una discapacidad relacional a largo plazo y ser vulnerable a la tentación.

  • Si has recibido a Cristo, Dios continuará iniciando su disciplina para dar sanidad en tu vida sin importar tu respuesta (Hebreos 12:6). Nunca dirá "¡Olvídate! Podré estar condenado a tenerte por toda la eternidad, pero estoy harto de ti en esta vida."

Esto no significa que Dios eventualmente te sanará y madurará sin importar tu respuesta a su disciplina (Hebreos 12:12,13; HUESO ROTO). Aquellos que experimentan el poder sanador de Dios son quienes toman la responsabilidad de sus malas decisiones y empiezan a tomar buenas decisiones.

  • Si has recibido a Cristo, Dios aún tendrá un rol para tu vida incluso después de años de no tomar en cuenta su voluntad. Esaú ejemplifica esta expresión fantástica de la gracia de Dios.

Pero esto no significa que el rol de Dios para tu vida nunca sea disminuido por el hecho de no tomar en cuenta su voluntad. El rol de Esaú fue minimizado por su elección equivocada (DOS DIAMANTES).

  • Si has recibido a Cristo, Dios está dispuesto y es capaz de trabajar por tu bien a pesar de tus elecciones equivocadas. Pedro ejemplifica esta increíble gracia (Lucas 22:31,32).

Pero esto no significa que Dios traerá la misma cantidad de cosas buenas de tus malas decisiones como de tus buenas decisiones de obedecer su voluntad. ¡Si esto fuera verdad no tendría sentido la obediencia!

Conclusión

La vida consta de una serie de momentos que nunca podrán ser vividos de nuevo y las elecciones que hacemos hoy nos afectará a nosotros y a otras personas en el futuro – a favor del propósito de Dios o impidiéndolo. Un día veremos el significado total de nuestras elecciones pero hoy sólo podemos ver una parte de ello. Tal realización nos debiera hacer sentir agradecidos de la gracia de Dios y debería motivarnos a aprender la voluntad de Dios y seguirla incluso cuando tiene un alto costo.