Lucas

La Autoridad de Jesús: Parte 1

Lucas 8:22-25

Introducción

Comenzamos una nueva sección en el evangelio de Lucas. Lucas narra cuatro eventos en una sucesión rápida los cuales eran parte del curso de entrenamiento de Jesús para sus discípulos.

Jesús Calma la Tormenta

Leer vs.22, 23. Dado que varios de estos hombres eran experimentados pescadores que habían pasado la mayor parte de sus vidas en este lago, ¡esta debe haber sido una tormenta bastante grande!

“Dada la topografía del Mar de Galilea, esta tormenta pudo descender sobre el agua rápidamente sin dar mayor noticia y, en la noche, siendo difícilmente anticipada. El mar está a unos 700 pies bajo el nivel del mar, en una depresión del terreno y rodeado de cerros. Los cerros en el lado este son particularmente empinados. Aire frío baja por las quebradas y los cerros que rodean el lago y pueden chocar con el aire tibio que está encima del lago y crear una tormenta instantánea en los espacios reducidos.”

El bote se estaba hundiendo por las inmensas olas, y ellos estaban en peligor inminente de ahogarse. En esta situación, Jesús les enseña dos lecciones a la vez. Leer vs. 24,25. Él revela su completa autoridad sobre las fuerzas de la naturaleza. Jesús no oró a Dios – él simplemente ordenó a la tormenta por su propia autoridad para que se detuviera. Y en griego se dice enfáticamente que la tormenta no se detuvo gradualmente – sino que completa e inmediatamente. ¡Imagínate que estás en ese bote, gritando de pánico en ese viento que ulula fuertemente y las olas entran – y un momento más tarde estás mirando un plácido y tranquilo lago!

Es por esto que los discípulos reaccionan de la manera que lo hicieron (vs.25b). ¡De pronto están más temerosos del que está dentro del bote con ellos que de la tormenta! Jesús no les responde su pregunta, pero existe una sola respuesta bíblica. Sólo Dios mismo tiene el control total sobre las fuerzas de la naturaleza (leer Salmo 107:26-30).

En una rápida sucesión, Jesús les demuestra su autoridad sobre la naturaleza (aquí), sobre fuerzas demoníacas (8:26-39), enfermedad física (8:43-48), e incluso sobre la muerte (8:49-56). Su maestro es más que un rabino o un profeta – él es el Mesías, ¡Dios encarnado!

APLICACIÓN DEL EVANGELIO: Esto polariza a la gente. Los intentos de explicar en forma natural (BARCLAY) son necios, y requieren de más fe que creer en los acontecimientos mismos. El Seminario de Jesús clama que este evento no es auténtico, no tiene evidencia para sostenerlo, y convierte a los tres autores del evangelio en mentirosos. Estamos enfrentados con la proclamación de que Jesús es Dios—un hecho que debemos aceptar o rechazar.

Pero existe otra lección aquí. Jesús puede “caminar y mascar chicle al mismo tiempo”. Este evento les enseña de lo que está involucrado al seguir a Jesús.

El seguir a Jesús no nos evitará la adversidad. Nótese que ellos se encontraron dentro de la tormenta porque ellos obedecieron las órdenes de Jesús. Alguna gente enseña que si tú sigues a Jesús/la Voluntad de Dios, no tendrás serias adversidades. Ellos dicen que si tú te enfrentas a circunstancias adversas, esto prueba que tú entendiste mal su voluntad o que violaste su voluntad (LEVANTANDO “PROFETAS”). Esta es una perspectiva necia, no bíblica. Los discípulos enfrentaron problemas porque ellos siguieron la voluntad de Jesús, y él nos ha dicho que nosotros podemos esperar lo mismo. No estaremos salvos de los problemas de este mundo decadente (Juan 16:33 – ACCIDENTES; DESASTRES NATURALES), y tendremos adversidades adicionales por parte de los enemigos de Dios (Juan 15:18-20 – PERSECUCIÓN, ATAQUES SATÁNICOS).

Pero Jesús está presente en todas estas adversidades, y él puede conquistar toda la adversidad – si nos confiamos a él. Ellos pensaban que Jesús no se preocupaba y/o no tenía poder para ayudarles, pero él tiene ambos y está dispuesto a tratar con la situación. Algunas veces (como en este caso), él saca la adversidad. En otros momentos (bíblicamente más a menudo), él no quita la adversidad—pero nos permite resistir victoriosamente. Su pregunta (vs. 25 a) los enfoca en la importancia de esta respuesta.

¿Qué significa “tener fe en Jesús” durante la adversidad? Se nos aclara esta pregunta al continuar con el analisis de este evento…ir a Mateo 14:22.

La Continuación (Mateo 14:22-33)

Leer vs.22, 23. Explicar la razón por la cual Jesús los hizo irse antes de despachar a la multitud (Juan 6:15). Me pregunto si los discípulos exclamaron “¡Oh no, aquí vamos nuevamente!”

Leer vs.24-26. Nuevamente, estamos en la mitad de la noche. Nuevamente, una terrible tormenta se aproxima sin aviso previo. Pero esta vez es peor. Jesús no está con ellos. La superstición Judía enseñaba que las aguas abiertas estan llenas de demonios. Imagínense estar en esta terrible tormenta, peleando por tu vida – ¡y a la luz de un relámpago ver una figura caminando hacia ti! Ellos se imaginaron que era un espíritu que venía a terminar con ellos!

NOTA: La explicación de Barclay – que el bote había sido llevado por el viento a las cercanías de la orilla donde vieron a Jesús caminando a lo largo de la orilla—es ridículo . No hubiese habido luna llena en una tormenta. No explica el hecho que Pedro camine sobre el agua o el posterior aquietamiento de la tormenta. Esto es ya sea una fabricación premeditada por un testigo (Mateo), o realmente ocurrió y era una de las cosas que convenció a Mateo de creer en Jesús como el Señor e ¡ir a su muerte antes que negarlo!

Leer vs.27, 28. Pedro reconoce que es Jesús y requiere algo razonable: “Dado que tú tienes autoridad sobre las fuerzas de la naturaleza, tú también tienes autoridad para permitir que yo camine sobre el agua – ¿puede ser?”

Jesús concede su petición – leer vs. 29ª. Ahora nota cuidadosamente lo que sigue – leer vs.29b-30. Nota los dos resultados muy distintos dependiendo del enfoque de Pedro. Cuando se enfocó en Jesús, Jesús no sacó la tormenta – pero posibilitó que Pedro pudiese sobrevivir al poder destructivo. Pero cuando Pedro sacó los ojos de Jesús y se enfocó en la tormenta, él se vio agobiado por la tormenta.

Esta es la lección clave para los discípulos y para nosotros. ¿Por qué algunos cristianos pueden resistir circunstancias adversas victoriosamente, mientras que otros están agobiados por las circunstancias? ¿Por qué puedes tú y a veces yo resistir circunstancias adversas en forma victoriosa, mientras que otras veces estamos agobiados por nuestras circunstancias? La razón no es la severidad de la tormenta (no existe necesaria correlación), ni tampoco que Jesús sea accesible en algunas tormentas y en otras no (Hebreos 13:5; Mateo 28:20) – ¡es en lo que nosotros nos enfocamos!

Explicar qué “tormentas” está Pablo experimentando (vs.8,9). Leer 2Cor.4:16,17. ¿Cómo es que él está experimentando tales embates tan constantes y terribles—¿y sin embargo esta continuamente renovado espiritualmente y ve las aflicciones como “ligeras y efímeras”? Él nos cuenta su secreto en vs. 18 (leer). La palabra traducida “mirar” es skopeo, de la cual obtenemos “scopio”. Significa que no miramos algo de reojo o casualmente, sino que fijamos la mirada en (NVI: “fijar nuestros ojos en”) y concentrarnos cuidadosamente (ver también Romanos 16:17; Filipenses 3:17).

El secreto que suelta el poder de Cristo para que Pablo pueda vivir sobre las circunstancias es que él rehúsa enfocarse en las circunstancias (“lo visible”; “temporal”), sino que él se enfoca en vez en “lo que no se ve” y “lo eterno”—la Persona de Jesucristo y sus promesas en la Palabra de Dios.

¿Cómo se logra esto de “enfocarse en Jesús”? No tiene nada que ver con “visualización” o pensamiento positivo. Más bien, involucra:

• Elegir recordar y creer lo que él dice a cerca de esta situación a pesar de los pensamientos contrarios y de los sentimientos (1Corintios 10:13; Romanos 8:28; 1Pedro 5:9,10).
• Elegir acercarse a Cristo y hablarle en esta situación a pesar de pensamientos contrarios y sentimientos (Hebreos 4:16).
• Elegir obedecer su voluntad en esta situación a pesar de pensamientos contrarios y sentimientos (1Pedro 4:19- EJEMPLOS).

Encontrarás, al igual que Pablo, que esta es la “variable crítica” cuando se arma la tormenta.

EPÍLOGO: Pedro es un retrato de la mayoría de nosotros.

Aprendemos a confiar en Jesús con el tiempo y con muchos tropiezos. A través de tormentas repetidas, Pedro lentamente aprendió esta lección – e incluso sólo parcialmente en ese momento. Pero nótese la respuesta de Jesús cuando Pedro gritó mientras le llegaba el agua al cuello. Leer vs.31.

¿No es grandioso que Jesús no lo haya castigado (“¡Mírate, hombre de poca fe!” “quédate ahí tragando agua por un rato…”) o que se hubiese ido disgustado? Inmediatamente Jesús lo agarró y lo arrastró dentro del bote. Verdad, él le recordó la lección clave (vs. 31b), pero él lo hizo en el contexto de la gracia y ayuda en vez de rechazo. Él está mucho más dispuesto a ayudarnos de lo que nosotros estamos dispuestos a dejarlo.

Jesús nos enseña a confiar en él en el contexto de su gracia. Cuando sacamos nuestros ojos de Jesús en las circunstancias adversas y comenzamos a hundirnos, pareciera que una voz está siempre ahí para decirnos que tenemos tan poca fe que Jesús no quiere saber nada con nosotros. Pero esta es la voz de Satanás, no la de Jesús. Jesús está diciendo, “aún estoy contigo y me quedaré a tu lado incluso cuando sientas que tu fe decae. Aprende a confiar en mi Palabra en vez de confiar en tus sentimientos o tus circunstancias.”

EVANGELIO: Esta no es una historia mística que gente débil utiliza para evitar enfrentarse con la realidad. Jesucristo está tan vivo y accesible para ti hoy como lo estaba para aquella gente 2000 años atrás. Él quiere involucrarse en tu vida y liberarte de ser un esclavo de tus circunstancias. ¿Por qué no le llamas y le pides que haga esto? Si lo haces, él vendrá dentro de ti y se abrirá una nueva dimensión para tu vida – ¡una vida espiritual con él!

En la Próxima: La Autoridad de Jesús sobre las fuerzas demoníacas.