Romanos

Las Buenas Noticias de Dios

Romanos 3:21-31

Introducción

Reiterar la importancia de los capítulos 1 al 8.Esta es la explicación más extensiva de las “buenas nuevas” en todo el Nuevo Testamento.Hoy estudiaremos el comienzo de las “buenas nuevas”, pero comenzamos con el resumen de Pablo de las “malas noticias”.

Leer 3:9.Este es el resumen de Pablo de los capítulos 1:18 al 2:29.No es sólo la gente “mala” que está bajo juicio; sino que también la “buena”. Puedo estar muy profundamente metido dentro de una mina y tú puedes estar muy alto sobre una montaña—pero ambos estamos a millones de kilómetros de la estrella más cercana.De la misma manera, pude haber cometido muchos más pecados que los que tú has cometido—pero ambos fallamos frente al estándar de la perfección moral de Dios.Y por lo tanto ambos merecemos la condenación de Dios.

Después de citar varios pasajes del Antiguo Testamento que entregan elmismo punto (3:10-18) y haciendo un comentario a cerca del propósito de la Ley de Dios (3:19,20) la cual miraremos más tarde, Pablo finalmente irrumpe en la primera parte de las “buenas noticias” de Dios en 3:21-26.Leon Morris, un académico del Nuevo Testamento dice que esto es“posiblemente el párrafo más importante que jamás se haya escrito”.

Cada verso, y cada frase en cada verso, está lleno de contenido teológico.Leamos toda la sección primero, y luego intentaré explicar lo más claro que pueda.

¿Qué es la Justificación?

La palabra clave en estas buenas nuevas es “justificar”.“Justificación” es el concepto clave de todo este párrafo, así que debemos comenzar por tener un claro entendimiento de lo que significa—y de lo que no significa.

Dikaiowes un término legal, tomado de la corte de justicia.Es el veredicto del juez que legalmente vincula a las partes, y es el opuesto de la condenación— es decir absuelto.

Así la justificación no es un sinónimo de perdón; es más que perdón.El “perdón” es excusarte del castigo que mereces, en cambio la “justificación” es ser declarado en una posición recta delante de Dios, satisfaciendo así completamente sus justas demandas.Ser justificado es el hecho de que Dios me acepte “tal como si nunca” hubiese pecado.

Supongamos que hubieses sido culpado con acoso sexual en tu lugar de trabajo y te han llevado a juicio.El veredicto del juez es: absuelto.Si fueras al trabajo al día siguiente, y alguien dijese “escuché que levantaron los cargos”; ¡te enojarías! “¡No, fui declarado absuelto!”Sólo que en nuestro caso, ¡Dios nos absuelve a pesar de ser culpables!

La justificación no se reparte gradualmente a lo largo de un período de tiempo, a través de los sacerdotes y observación de los ritos (CATOLICISMO ROMANO).No está sujeto a ser retirada (la justificación) de modo que tienes que superarlo una y otra vez (IGLESIA ARMENIANA RADICAL).Es algo que Dios te otorga directamente de una vez para siempre, como un paquete de oferta permanente.Debido a esto muchos de los pasajes sobre justificación están en tiempo pretérito (ver Rom.5:1) y como algo completo y permanente (ver Rom.8:1).Tal como uno no puede ser enjuiciado por el mismo crimen una y otra vez después de ser absuelto, la justificación de Dios significa que nunca serás juzgado ni condenadopor Dios nuevamente por tus pecados—pasados, presentes,y futuros.

En este párrafo, Pablo nos dice tres cosas con respecto a la justificación que todos necesitamos conocer. Cómo ha sido ofrecida, cómo se lleva a cabo y cómo se recibe.

Solamente Ofrecida por la Gracia de Dios

Primero la justificación es ofrecida por la gracia de Dios solamente (“…justificado como un don por su gracia…”).Esto tiene que ver con la razón que tiene Dios para justificar.La razón no tiene nada que ver con la justicia de Dios, debido a que ya hemos visto que podemos esperar sólo condenación de ella.La justificación no es un salario (paga) que Dios nos debe—el único salario (paga) que él nos debe esla matarnos (Rom.6:23); es un regalo que él ofrece libremente. La justificación no es un premio (recompensa) que merecemos; es claramente para los que no tienen mérito (caridad).

Esto es difícil de tragar para gente como nosotros, hemos sido educados en la auto estima yen nuestros derechos, pero son grandes noticias cuando lo logras entender.Esto significa (por una parte) que la justificación no está basada de ninguna manera en tus logros morales. Tú vida moral puede mejorar bastante después de ser justificado (capítulos posteriores explican esto), pero esto es siempre un resultado de haber sido justificado—nunca una condición para obtener o mantener la justificación. En el momento en que dejamos de lado la gracia, la justicia de Dios demanda perfecta rectitud de nosotros.

Solamente Provista por la Muerte de Cristo

Segundo, la justificación es provista sólo por la muerte de Jesucristo.Esto tiene que ver con la manera en que Dios nos justifica de tal forma que sea consistente con su propio carácter.Dado que somos pecadores, ¿Cómo puede Dios declararnos justos sin violar su propia rectitud y justicia?Un Dios recto y justo debe castigar el pecado con la muerte—entonces, ¿Cómo puede la justificación ser otra cosa que no sea un error judicial? La respuesta es que la justificación es gratis para nosotros, pero Dios paga un terrible precio—la muerte de su Hijo, quien nunca pecó. La expresión más clara de esto es 2Cor.5:21 (leer).En este pasaje, Pablo usa dos imágenes que comunican esta idea a su audiencia.

Dios nos justifica “a través de la redención que está en Jesucristo”.“Redención” (apolutrowsis) significa “liberación por el pago de un rescate”.Era uno de los términos más populares en el antiguo mundo, porque significaba libertad para los esclavos.Si eras un esclavo, tenías un precio sobre tu cabeza. No existía una “Proclamación de Emancipación”—no había un decreto legal que te hiciese un ciudadano libre.La única manera que fueses emancipado era que alguien pagase el precio de compra y luego escogiera relacionarse contigo como una persona libre.Enmuy contadas ocasiones, los esclavos podían juntar suficiente dinero para pagar su propio precio de redención.Pero normalmente ellos dependían de la esperanza de tener un benefactor benevolente que los comprara y luego los dejara libres.

Esta es una imagen de lo que hizo Jesús por nosotros.Nosotros somos esclavos del pecado, endeudados con Dios sin esperanza de poder pagar debido a nuestros pecados, mereciendo la pena de muerte, e imposibilitados de comprar nuestra libertad. Pero Cristo vino voluntariamente a pagar el precio por nuestros pecados al morir en nuestro lugar.Élpuso en claro que éste era el propósito de su venida (leer Marcos 10:45).Y el último grito desde la cruz anunciaba que él había cumplido con esto (tetelestai que puede ser traducido como “pagado completamente”).

La muerte de Cristo fue “una propiciación en su sangre” (Reina Valera) o “un sacrificio de expiación (NVI).Esta palabra (hilastayrios) se refería al mundo del templo, tanto judío como pagano. “Propiciar” significa apaciguar el castigo de la deidad a través de un sacrificio. No es políticamente correcto o terapéuticamente apropiado hablar del castigo de Dios.Esto es visto como primitivo y disfuncional.Pero el Dios de la Biblia está justamente enemistado con nosotros debido a nuestro pecado y a nuestra rebeldía.Y su castigo puede ser desviado de nosotros, no a través de nuestras promesas de hacerlo mejor o un castigo autoinducido o dinero para comprarlo, sino que sólo a través de la muerte del Sacrificio que Él provee.

Exactamente así es como Jesús ve su muerte.Esta es la “copa” que el temía beber (Mateo 26:39) —un símbolo del Antiguo Testamento para el castigo de un Dios santo en contra del pecado (Isaías 51:17,20; Jeremías 49:12).Esto es (en parte) la razón por la cual Jesús gritó “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”Él que vivió una vida perfecta y siempre experimentó una perfecta relación con el Padre, ahora estaba siendo identificado connuestros pecados, separado de su Padre, y experimentando su castigo o ira infinita.Debido a que era completamente humano, su sacrificio pudo representarnos.Debido a que era totalmente Dios, su sacrificio pudo apaciguar completamente la ira de Dios.

Ahora podemos comprender 3:25b, 26.¿Cómo pudo Dios pasar por alto los pecados que la gente cometió anteriormente sin juzgarlos?Por la misma razón que puede dejar pasar nuestros pecados hoy día y declararnos justos—debido a que él castigó a su Hijo Jesús por éstos en la cruz.De esa manera Dios puede ser a la vez “justo y justificador”.Por lo tanto, la cruz es la última revelación de la justicia de Dios y de su amor.Revela que el pecado es tan ofensivo para Dios que le costó la muerte a su Hijo para pagar por este.Pero también revela que Dios nos ama tanto que Él vino en la Persona de su Hijo para recibir el juicio por nosotros.

Solamente Recibido por Fe

Así la justificación es recibida por gracia solamente, y llevada a cabo por Cristo solamente.Llegamos al tercer punto clave: ¿Cómo recibimos la justificación?¿Es algo que Dios aplica a todos nosotros sin importar nuestra decisión (UNIVERSALISMO), o existe una condición que debemos cumplir?Pablo no pudo ser más claro en este tema crucial.Leer 3:22, 25, 26, 28,30.La justificación es recibida sólo por fe.

La fe no tiene poder en sí misma; lo que importa es el poder de la fe.Es simplemente levantar las manos vacías para recibir el regalo que Dios nos ofrece a través de Cristo. Es personalmente concordar con Dios que tú nunca podrías pagar la deuda que uno tiene con Él, y luego humildemente pedirle que Cristo pague tu deuda por ti.Es concordar personalmente que uno apacigua el castigo de Dios sólo a través de tu propia muerte, y luego humildemente confiar en la muerte de Cristo para apaciguar el castigo de Dios para ti.

Es por eso que decimos que el Cristianismo involucra conversión.Existe un momento en tu vida, antes del cual estás separado de Dios y bajo su juicio.Y existe un punto en tu vida, después del cual eres reconciliado con Dios y seguro de su aceptación.Este punto en el tiempo que separa estos dos estados es tu decisión de confiar en Cristo y recibir su regalo de justificación. ¿Has tomado esta decisión?Si nunca has confiado concientemente en la muerte de Cristo en la cruz para que te provea con el regalo de su aceptación, ¿por qué no hacerlo ahora?Puedes hacer esto quietamente en tu corazón, dado que es una transacción entre tú y Dios.

Desafía Tu Comprensión de la Justificación

Una forma de desafiar tu comprensión y tu respuesta a las buenas nuevas es viendo cómo tú respondes a estas tres preguntas que Pablo hace en 3:27-31.

“¿Dónde está la jactancia?”Pablo se refiere al orgullo que tienes en tus buenas obras u obras religiosas, como si por ellas tú merecieras la aceptación de Dios. El evangelio excluye dicha jactancia, debido a que nos dice que Dios nos acepta no por lo que hagamos para él, sino que por lo que Cristo hizo por nosotros.

¿Cómo responderías a esta declaración: “Mis mejores obras no me calificarán para obtener la aceptación de Dios”?Habrá mucha, mucha gente de distintos tipos en el cielo—pero no habrá ni uno sólo diciendo, “Dios y yo hicimos un buen trabajo”. Cada persona estará maravillada de cuánta misericordia Dios tuvo a pesar de nuestros pecados—y aquellos que tuvieron una fe que los justifica reconocen esto ahora.Si esto te ofende, quiere decir que aún no comprendes (o no has recibido) el evangelio.La fe que justifica cancela todo tipo de vanagloria y la reemplaza por una humilde gratitud.

“¿Es Dios el Dios de los Judíos solamente? ¿No es acaso el Dios de los gentiles también?”Pablo está presionando a su audiencia judía en cuanto a que Dios está dispuesto a aceptar a la gente “mala” tal como acepta a la gente “buena”.Él justificará a ambos grupos exactamente de la misma manera (3:30).

¿Cómo respondes a esta declaración: “Dios invita a los peores pecadores a compartir el cielo junto a mi.”?¿Cómo te sientes frente a la posibilidad de compartir el cielo con alguien como Jeffrey Dahmer? [NT. homicida en serie, homosexual, practicaba canibalismo y necrofilia con sus víctimas]Él evidentemente se convirtió a Cristo antes de que lo asesinaran en prisión.Si fuese así, él estará allí contigo.Si esto te ofende, ¿no quiere decir que piensas que eres más merecedor del cielo que él?Y si piensas así, no comprendes cuán lejos estás de la gracia de Dios y cuánto la necesitas.

“¿Anulamos entonces, la Ley a través de la fe?”Pablo está verbalizando la objeción de su oponente, que la gracia saca todas las razones para que Dios nos diera los Diez Mandamientos.

¿Cómo respondes a esta declaración: “Dios nunca nos dio la Ley para que la lleváramos a cabo”?Esta es la respuesta de Pablo en 3:19,20 (leer).Dios nunca entregó la Ley para que sea un ESCALERA a través de la cual subimos hacia Él y ganamos su aceptación. Dios nos dio la Ley para que fuera un RAYOS Xpara exponerla extensión de nuestro pecado y culpa, y así veamos nuestra necesidadde su gracia.Si esta declaración te molesta, ¿no quiere decir que aún piensas que puedes llevar a cabo la Ley lo suficientemente bien como para ganar la aceptación de Dios?

PRÓXIMA SEMANA: La justificación en el Antiguo Testamento.

Notas al pie

Leon Morris, citado en Comentario de Romanos de John R. W. Stott, p. 109.