Gálatas

Yendo al paso del Espíritu

Gálatas 5:25-6:5

Introducción:

Leer 5:25. Nótese el orden: Primero vivimos por el Espíritu (evangelio), luego “andamos por el Espíritu”. Ya que somos morada del Espíritu de Dios, debemos responder a su iniciativa, a su guía y permitirle que se manifieste una nueva forma de vida a través nuestro.

¿Cómo se ve esta nueva vida? ¿Adónde nos llevará el Espíritu si “andamos” con Él?

Normalmente no nos va a llevar a experiencias dramáticas o circunstancias raras, sino más bien a un estilo de vida que Pablo esquematiza en 5:25-6:5. Específicamente, Él nos guiará a una nueva percepción de nosotros mismos, una nueva forma de relacionarnos con otros, y una nueva forma de evaluar nuestros logros.

La Autopercepción y su impacto en cómo te relacionas con otros: (Gal.5:26-6:2)

Leer vs.5:26. Desafortunadamente, la traducción empaña un principio muy importante. En realidad Pablo está estableciendo una conexión entre nuestra propia percepción y la forma en que nos relacionamos con otros.

Pablo primero lo dice negativamente. Si tú tienes una falsa percepción de ti mismo, esto llevará a una conducta destructiva hacia otros. (5:26).

“Vanagloria” está mal traducida. “Kenodoxos” significa “tener una falsa opinión de uno mismo”. Falsa opiniones de uno mismo son la forma en que respondemos a la pregunta “¿Quién soy yo?” de una forma diferente de lo que dice Dios que somos realmente. Consideremos los siguientes hechos de dichas percepciones:

EXTERNAS: Basada en cosas como la raza, apariencia física, inteligencia, riqueza material, status social, posición en tu carrera, etc.

FLUCTUANTES: Por lo tanto en un mayor o menor grado, afectado por circunstancias, por la gente que tenemos alrededor, etapa de la vida (crisis de la edad media), etc. Si tienes una falsa percepción de ti mismo, esto terminará en una forma de relacionarse con los otros, destructiva. Gramaticalmente, el texto dice “No tengas una falsa visión de ti mismo, la cual se manifiesta en desafiarnos unos a otros, envidiarnos mutuamente.” Estos dos síntomas son familiares a todos nosotros:

Si tú estás operando bajo una perspectiva de superioridad, tenderás a “desafiar” a la otra persona. “soy mejor que tú y quiero que tú lo sepas y lo sientas.” Buscas formas de llevar la relación a un terreno en el cual te sientes superior para así poder mostrarles que eres mejor que ellos, y evitas áreas de debilidad.

YO: Me gusta quedarme en el terreno de la intelectualidad donde puedo dominar, y evitar el terreno de lo emocional/terreno personal.

Si estás operando bajo una perspectiva de inferioridad, tenderás a “envidiar” a la otra persona. “Eres mejor que yo y lo resiento.” Tú codicias lo que ellos tienen, tú secretamente exaltas sus áreas débiles, desprecias su buena suerte y te alegras cuando les ocurren desgracias, buscas áreas débiles para encasillarlos allí.

YO: Si me veo a mi mismo como un fracaso en el ministerio, a menudo empiezo a hacer todo lo dicho anteriormente con los que están teniendo éxito.

¡La mayoría de los fracasos en las relaciones se pueden llegar destilar de esta manera! Piensa en los problemas maritales, rivalidades entre hermanos, amistades rotas que derivan de este principio. Las relaciones de los “frutos de la carne” provienen de este principio. Ahora miremos este principio en forma conversa. Si tú tienes una percepción de ti mismo apropiada, esto llevará a una conducta constructiva hacia los demás.

Citar Rom.12:3. ¿Cuál es la manera apropiada de pensar a cerca de mi mismo? Es lo que Dios dice a cerca de ti revelado en su Palabra. ¿Y qué dice Dios a cerca de ti? Pablo ya les ha hablado de esto largamente a los Gálatas:

AMADOS & VALIOSOS: Porque fuiste creado por él, a su imagen.

PECADORES & QUEBRADOS: Porque somos gente caída la cual nos hemos rebelado en contra de Dios.

PERDONADOS & ACEPTADOS (si eres cristiano): basado en la obra de Dios y en tu aceptación personal de esta obra; permanente e incondicional (Gal.2:16 EVANGELIO).

CON PROPÓSITO (si eres cristiano): Llamado y dotado para tener un impacto en los otros y en este mundo para JC.

Uno de los roles claves del Espíritu Santo es guiar al cristiano en una apreciación personal de la propia percepción de uno mismo (ICor.2:12). En la medida que estudia, memoriza, y medita en lo que la Palabra de Dios dice acerca de ti, el Espíritu Santo lo aplica en tu vida personalmente y gradualmente altera tu autopercepción.

Hasta el punto que empiezas a vivir sobre la base de tu propia percepción de ti mismo, la manera en que te relacionas con los otros comienza a cambiar. Tu empiezas a ser más seguro del amor de Dios para ti, y tu sabes que tienes algo importante para dar a los demás. Específicamente, tú empiezas a amar a otros de la manera que Cristo te ama. Pablo menciona dos expresiones concretas de esto entre los cristianos: La forma en que respondemos cuando alguien es pillado en pecado (6:1 - “pillado” puede significar “en le acto de” o “atrapado por”).

En vez de ser orgullosos al mirar la caída del otro, debemos ser empáticos.

En vez de rechazar a las personas debido al pecado, debemos movernos hacia la restauración de esas personas.

¿Cómo? Mostrándoles su responsabilidad, recordándoles de la gracia de Dios, animándoles a seguir adelante con Él.

¿Cómo respondes con alguien cuando está demasiado cargado? (6:2 - circunstancias, penas, etc.)

En vez de ignorar y racionalizar, busca formas de ayudar y animarles. Esto es diferente de la CODEPENDENCIA, porque tú no estás tomando la responsabilidad para rescatar, ni tampoco tu estado emocional está ligado al de los otros. Nótese también la naturaleza recíproca de las relaciones (“unos con otros”). Si tú tienes una correcta percepción de ti mismo, uno sabe que aún uno está en necesidad, y que Dios a menudo ofrece su ayuda a través de otros cristianos.

“Nótese la premisa que está detrás de este comando, es decir que todos tenemos cargas y que Dios no quiere que las llevemos solos. Algunos tratan de llevar las cargas solos. Ellos piensan que es un signo de fortaleza el no molestar a otras personas con sus cargas. Ellos argumentan que tenemos una persona divina que lleva nuestras cargas el cual es bastante adecuado, y que es un signo de debilidad requerir de ayuda humana. Esta es un grave error. Ciertamente, podemos llevar todos nuestras cargas al Señor. Pero recuerda que uno de los caminos en el cual El lleva nuestras cargas es a través del compañerismo cristiano. Este tipo de compañerismo en el cual llevamos las cargas de unos y de otros, es parte del propósito de Dios para su pueblo. Por lo tanto no debiéramos guardar nuestras cargas para nosotros mismos, sino más bien buscar ayuda en un amigo cristiano quien nos puede ayudar a llevar la carga.” John R.W.Stott, Commentary on Galatians, pp.157,158.

¿Estás dispuesto a pedir ayuda y recibir ayuda de otros cristianos cuando te han encontrado en pecado, o lo escondes de los demás mientras tratas de salir de ahí? ¿Estás dispuesto a pedir ayuda o recibir ayuda de otros cristianos cuando tú estás lleno de problemas y abrumado por las circunstancias, o lo “piensas y solucionas todo” sólo? Esto no es ir al paso del Espíritu; ¡esto es más como ir al paso de tu orgullo!

¡Muchos de nosotros no experimenta la restauración de Dios o la ayuda simplemente porque no estamos dispuestos a dejar que Él nos lo de a través de otros cristianos! Para eso es una estructura de grupos células y grupos pequeños de oración.

Por lo tanto, tu conducta hacia los demás es una LUZ DE ALARMA valiosa, alertándote cómo realmente te percibes a ti mismo. El que se ve a si mismo como Dios lo ve, va a dar libremente a otros, y va a estar dispuesto a recibir libremente de otros.

Evaluando tus propios logros (6:3-5)

Leer 6:3-5. El tema aquí es evaluar nuestros logros y sentirnos bien con respecto a ellos. Nótese que Pablo no está en contra de hacer estas cosas. Es muy importante sentir que estamos logrando algo con nuestras vidas cristianas, y que somos capaces de decir “estoy siendo exitoso”, estos son puntos críticos para la realización personal en la vida. El tema aquí es cómo evalúas tus logros. Pablo contrasta el camino apropiado con el inapropiado.

  • “ ¿Cómo lo estoy haciendo comparado con otros?” El que está en 6:3,4b dice que él es “algo” (exitoso) porque él está comparando su “trabajo” (logros) con otros. Todos tenemos una arraigada tendencia a hacer esto, pero Pablo dice que esta persona está siendo “auto engañada” (ver también 2Cor10:12).

Dios no evalúa tus logros a través de este estándar. ¿Por qué? Debido a lo que tú estás llevando a cabo comparado a lo que los otros están llevando a cabo es irrelevante. Ellos no empezaron del mismo punto donde tú empezaste; ellos no tienen los mismos recursos (DONES Y HABILIDADES) o las mismas oportunidades que tú has tenido.

Parafrasear 1Cor12:14-21. Lo que obviamente no tiene sentido con respecto a nuestros cuerpos físicos, lo hacemos constantemente en el Cuerpo de Cristo (PERSONALIDAD, DONES, CONOCIMIENTO, SANTIFICACION). Si tú haces esto, no te sorprendas cuando te veas agobiado por ya sea un orgullo complaciente o un desánimo innecesario.

  • “¿Cómo estoy con respecto a lo que Dios me llamó a hacer?” La persona en 6:4a,5 está enfocada en esta pregunta porque esto es lo que importa. Dios sabe exactamente donde estoy empezando y de lo que soy capaz de hacer por él. A través del Espíritu Santo, Él nos guía a oportunidades para servirle, las cuales son únicas y perfectamente ajustadas para mis recursos. El también me guía a dar pasos para desarrollar el carácter cristiano que Él sabe soy capaz de tomar en este punto. El cómo yo estoy respondiendo a su liderazgo existencial en mi vida es la evaluación de mi éxito.

¿Puedes decir que quieres ser más como Cristo en tu carácter y que estás respondiendo a los pasos que Dios te está llamando a dar hacia el objetivo aunque sean dolorosos?

¿Puedes decir que quieres servirle y que estás respondiendo a las oportunidades que él está proveyendo para ti para lograr esto, inclusive cuando involucra riesgo?

Si no puedes responder “si” a estas preguntas, entonces no estás teniendo éxito, sin importar cuan “bueno” puedas aparecer con respecto a los demás. Si puedes responder “si” a estas preguntas, entonces Dios dice que estás teniendo éxito sin importar lo que los demás estén haciendo, porque tú estás “yendo al paso con el Espíritu Santo”.