Lucas 3:1-22

Cuatro Bautismos1

Por Gary DeLashmutt
Xenos Christian Fellowship
Columbus, Ohio, EE.UU

Introducción

Leer vs. 1, 2. Lucas data el comienzo del ministerio público de Juan (el Bautista) conectándolo con seis diferentes figuras históricas, las cuales gobernaron entre los años 26 y 37 D.C.  El decimoquinto año del reino de Augusto, que se entiende mejor si se refiere al año 29 D.C.

Leer vs.3-6. Marcos 1:5ª relatan de una tremenda respuesta al ministerio de Juan.

¿Por qué esta respuesta?

Juan era un auténtico profeta del Antiguo Testamento (Mateo 11:9) –un inspirado y autorizado mensajero de Dios. Luego de una sucesión continua de profetas a partir de Moisés (1400 A.C.) hasta Malaquías (400 A.C.), más de 400 años habían transcurrido en silencio profético (reconocido en las escrituras de las Apócrifas). Y repentinamente, Juan emerge con autoridad profética y apariencia (Marcos 1:6 indica que Juan quería parecerse físicamente a Elías) – ver 2 Reyes 1:8.
Él estaba enunciando el inminente cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento. Él era el prometido que abriría camino a la venida del Mesías y su reino (vs. 4,5).

En vs. 3-22, el tema central es el “bautismo”. La palabra es utilizada 5 veces en este pasaje.

Cuando escuchamos esta palabra, la mayoría de nosotros pensamos en el bautismo cristiano por agua (por aspersión o inmersión), pero en este pasaje no hay referencias a este tipo de bautismo. Baptizo significa “poner dentro de” y puede referirse a cualquier tipo de “ponerse dentro de”. Existen 8 diferentes tipos de bautismos referidos en el Antiguo Testamento.

Este pasaje, junto con los equivalentes en Mateo 3, introduce cuatro tipos distintos de bautismos, de los cuales cada uno significa una verdad crucial concerniente al punto de vista bíblico de la salvación.

El bautismo de Juan (vs.3)

Juan estaba proclamando que Dios los perdonaría de sus pecados si ellos se arrepentían. Ellos debían expresar su arrepentimiento al confesar públicamente sus pecados y someterse al bautismo en agua hecho por Juan.  (Nótese Lucas no dice: “…un bautismo de perdón…” sino ....“un bautismo de arrepentimiento para ser perdonado......” El bautismo claramente no era la causa para su perdón, sino más bien un acto que simbolizaba su limpieza-perdón debido a su arrepentimiento).

Para comprender el significado del bautismo necesitamos conocer algo acerca de la teología Judía y la práctica proselitista de esa época.

La teología Rabínica enseñaba que todos a excepción de los judíos más malos, tenían su salvación asegurada debido a que eran descendientes de los patriarcas y por lo tanto herederos de sus méritos.  Ellos enseñaban que Abraham se sentaba a las puertas de Gehenna para mandar de vuelta a cualquier israelita que pudiese por alguna casualidad haberse presentado allí. Ellos decían de Abraham: “Incluso si tus hijos fueran meros cuerpos muertos, sin vasos sanguíneos o huesos, tus méritos servirían de aval para ellos.”2 Esta es una perversión de las enseñanzas del Antiguo Testamento a cerca de los judíos como el pueblo elegido por Dios (EXPLICAR LO QUE SIGNIFICA).

Sin embargo, los gentiles que quisieran convertirse al Judaísmo debían someterse a un bautismo de agua, un ritual de lavamiento3 . Al hacer esto, ellos admitían que moralmente estaban contaminados y necesitaban el perdón de Dios. Las BUENAS NOTICIAS: “ Tú puedes ser parte de la familia/ pueblo de Dios.”  Las MALAS NOTICIAS: “ Moralmente estás sucio – debes ser lavado.”

Al insistir que su audiencia Judía fuera bautizada, ¡Juan estaba rechazando la enseñanza de sus tiempos! Ellos pensaban que estaban listos tal y como eran, pero él estaba diciendo.  “ ¡Tú no eres más aceptable delante de Dios que los gentiles!  ¡Tú debes admitir tu pecaminosidad, tú necesitas el perdón de Dios – igual que cualquier otra persona!” Leer vs.7-9, evidentemente estaba dirigido primariamente a los Fariseos y Saduceos (Mateo 3:7).

A propósito, este era el mensaje del Antiguo Testamento. No es que Dios cambió la manera de obtener su aceptación por obras (Antiguo Testamento) a gracia (Nuevo Testamento). Él siempre ha enseñado que la salvación es por la fe solamente. Fueron los rabinos Judíos que pervirtieron este mensaje, y Juan lo estaba restaurando.

Es crucial comprender el bautismo de Juan porque enseña nuestra parte en cuanto a recibir la salvación.

¿Qué hay de ti? ¿En qué te basas para que Dios te acepte? ¿Ser miembro de una iglesia? ¿Descendiente de una “familia cristiana”? ¿Ser bautizado? ¿ser una buena persona? En cuanto a obtener la aceptación de Dios, estas cosas valen nada. Tienes la falsa seguridad que los Judíos del tiempo de Juan tenían.

Pero las buenas noticias son estas (y pienso que es la razón por la cual mucha gente se apiñaba para escucharlo): Dios está preparado para perdonarte tal y cual eres si es que tú vienes ante él en arrepentimiento. ¿Qué significa arrepentimiento? Significa cambiar tu mente en cuanto a cómo se obtiene la aceptación de Dios.de obras a descender a admitir tu pecaminosidad delante de Dios y confiar sólo en su misericordia.

Leer vs. 10-14.  Juan no está diciendo que las buenas obras son necesarias para el perdón; él está diciendo que las buenas obras tenderán a fluir a partir del verdadero arrepentimiento. Esta gente arrepentida naturalmente quiere conocer cómo Dios quiere que ellos vivan sus vidas. Juan no les dice que abandonen sus familias o trabajos, sino que sigan los caminos de Dios dentro de esas áreas.

El bautismo de Jesús con el Espíritu Santo (vs. 15,16)

Leer vs. 15,16.  Juan está hablando a aquellos que han sido bautizados. Nótese cuán cuidadoso es Juan de someterse a sí mismo y a su mensaje al Uno que viene después de él (Jesús).

A pesar de ser tan importante como lo era ( y Jesús luego dijo que ningún profeta del Antiguo Testamento había sido más importante que Juan), el Uno que venía después de él era por lejos mucho más magnífico.

A pesar que su bautismo era grandioso, el bautismo del Uno que venía después de él era mucho más grandioso. Él menciona dos bautismos que el Mesías haría: Uno con el Espíritu Santo y el otro con fuego.
El bautismo por el Espíritu Santo se refiere a la unión interna, personal que se forja entre Jesús y aquellos que creen en él como Salvador (Leer 1Corintios 12:13). Por medio del Espíritu Santo, somos identificados con la justicia de Jesús – la cual es la base para la seguridad de nuestra salvación. También él mora en nosotros para asegurarnos personalmente de nuestra posición asegurada (por ejemplo, relacionarnos con él personalmente, para experimentar su poder para liberarnos de la esclavitud del pecado, y posibilitarnos el servirle en forma significativa).

Comprender el bautismo por el Espíritu Santo nos aclara un número de pasajes que parecieran enseñar que el bautismo cristiano por agua es necesario para la salvación.  Explicar 1Pedro 3:20,21.

Lo más que podía hacer Juan era anunciar la disposición de Dios para perdonarnos si vamos a él simplemente confiando. Pero incluso las mejores nuevas es que Jesús nos bautiza con el Espíritu Santo para unirnos con él en una unión permanente y personal. Esta unión también nos asegura de nuestra posición delante de Dios. Nada de esto estaba disponible para el creyente común del Antiguo Testamento – ¡o incluso para el mismo Juan (ver Mateo 11:11)!

La audiencia de Juan debió esperar este bautismo hasta que Jesús muriera por sus pecados (Juan 7:39). Pero nosotros que ponemos nuestra confianza en Jesús como nuestro salvador, hoy recibimos este bautismo inmediatamente (Efesios 1:13,14).

El bautismo de Jesús con fuego (vs.16)

¿Qué es este “bautismo con fuego”? Muchos interpretan esto como la experiencia que tuvieron los discípulos en el día de Pentecostés (Hechos 2:3,4). Esta es la enseñanza “Pentecostal” clásica: que la salvación se evidencia con una experiencia de este tipo la cual llaman “bautismo de fuego”. Así puedes tener gente preguntándote si has tenido este bautismo, y pueden insistirte a que lo busques. Pero esta claro en este pasaje que tú no debieras buscar el “bautismo de fuego”.

Leer vs.7. Explicar el proceso de trillado de los Judíos. El trigo en el granero se refiere a los creyentes en Jesús que están bautizados por el Espíritu Santo y por lo tanto salvos bajo el resguardo del Mesías. La cascarilla (o paja) se refiere a aquellos que no confiaron en Jesús y son por lo tanto juzgados por él con “fuego inextinguible”. Así el bautismo de fuego se refiere al juicio de Dios para aquellos que rehúsan su perdón. El “fuego” es una descripción metafórica del infierno, el cual es eterno, una separación conciente de Dios (ver 2Tes. 1:9).

Este pasaje enseña otra verdad muy importante.  Jesús va finalmente a separar a toda la gente en dos grupos (aquellos que pertenecen a Dios y aquellos que no), y él también finalmente designará a toda la gente a uno de los dos destinos (cielo o infierno). Y la razón para esta separación será si hemos respondido a la oferta de Dios de perdón y arrepentimiento.

Esto corre directamente en contra de las religiones Orientales y la teología universalista postmoderna. Considera esta cita proveniente de una revista Nueva Era:

“…El movimiento de la Nueva Era venera a Jesús…La religión de Jesús llama a cada ser humano a crecer en conciencia hacia un estado de unidad cósmica y plenitud, el cual Jesús mismo demostró…(como) esa capacidad de crecer hacia un estado de divinidad…De este modo, el movimiento de la Nueva Era ve a Jesús no como un vehículo de salvación sino que como un modelo de perfección…El camino a Dios es a través de un ascenso en la conciencia a ese amor incondicional que Jesús demostró…El cielo y el infierno son .....no son lugares…sino que estados de conciencia…Solamente…una unión auto desarrollada con la voluntad de Dios…produce una nueva humanidad, de la cual Jesús – el segundo Adán – es un ejemplar. Este es el núcleo sagrado de todas las tradiciones sagradas del mundo, incluyendo la Judeocristiana.”4

Es esencialmente deshonesto para ellos declarar que la Biblia y Jesús apoyan su punto de vista aquí. Debieran simplemente y francamente rechazar el cristianismo en ves de pervertir la enseñanza de Jesús.
Muchos de nosotros no queremos que esto sea tan blanco o negro, queremos que todo sea gris. Pero Dios dice que mientras muchas cosas son grises, en este tema tan importante, es blanco y negro, adentro o afuera, por él o contra él. Existe un momento en el tiempo en el cual estamos separados de Dios y bajo su juicio, y después de éste estamos eternamente perdonados y unidos con él. Y el instante que separa ambos estados es el punto de decisión a cerca de Jesús.

Así que estos dos bautismos nos dicen que Jesús es ambos Salvador y Juez.

El bautismo de Juan a Jesús (vs.21,22; Mateo 3:13-15)

Leer Mateo 3:13-15-  ¿Por qué Juan quiere impedir que Jesús sea bautizado por él?

No es debido a que él sabía que Jesús era el Mesías. Juan 1:29-34 nos informa que Juan no supo esto hasta después que Jesús fue bautizado.

Más bien, la protesta de Juan confirma la vida justa que Jesús había vivido hasta ese momento. Como el primo hermano de Jesús, su contacto con Jesús testificaba de su integridad moral. Jesús no es un pecador y no necesita el bautismo de Juan.

Esto nos plantea una pregunta aún más intrigante: ¿Por qué cuando Jesús insiste en ser bautizado de esta manera?

Leer vs.15. Jesús reconoce que la evaluación de Juan es correcta, sin embargo insiste que lo haga de todas maneras. ¿Cómo el sometimiento de Jesús a un bautismo para pecadores es capaz de “cumplir con  lo que es justo”? La respuesta a esta pregunta nos lleva derecho al corazón de cómo Dios provee la salvación: a través de la muerte sustitucionaria de Jesús.

Dios simbolizó esto a través del sistema de sacrificio del Antiguo Testamento (DÍA DE LA PROPICIACIÓN). El Nuevo Testamento lo dice directamente en 2Cor.5:21 (leer). Debido a que Jesús quien no conoció pecado estaba dispuesto a convertirse en pecado por nosotros, Dios estaba dispuesto atribuir su justicia a nosotros. Debido a que Jesús estaba dispuesto a tomar lo que no merecía (el castigo de Dios por nuestros pecados). Dios estaba dispuesto a darnos lo que no merecíamos (la justicia de Jesús).

Visto bajo esta luz, era de hecho “apropiado de esta manera para nosotros, para que cumpliéramos toda justicia.” Al someterse al bautismo de Juan, Jesús se estaba identificando con los pecadores y prefigurando el propósito de su venida. Su bautismo, como su nacimiento el que estudiamos la semana pasada, es un cuadro de la cruz. Aparte de esto, Dios no puede aceptarnos sin comprometer su propio carácter.

Este bautismo por lejos es el más importante que hemos estudiado hoy. Aparte de este (y lo que simboliza), el bautismo de Juan hubiese sido sin frutos y el bautismo del Espíritu Santo hubiese sido imposible.  Hubiese habido sólo un bautismo esperando por nosotros – el bautismo de fuego.

Es por esto que Dios el Padre respondió de la manera que lo hizo (leer Mateo 3:16,17), Él agregó su confirmación de que éste era su Hijo y que éste era el propósito por el cual él vino.

Lo curioso es que el Padre en realidad está citando dos pasajes Mesiánicos del Antiguo Testamento. “Este es mi Hijo” que viene de Salmos 2, el cual habla del gobierno, y reinado del Rey- Mesías. “Con el cual estoy complacido” que proviene de Isaías 42, el cual (junto con el resto de los pasajes del Siervo Anónimo), habla del siervo que viene a morir por los pecados del pueblo. Por lo tanto, el Padre está anunciando que Jesús es el Único que va a cumplir ambos roles, primero como Siervo que Sufre, y luego como Rey que Gobierna.


1 Traducido por Marie Claude Bastres, Chile,  Texto extraído de www.xenos.org

2 William Barclay, The Gospel of Matthew, vol. 1 (Philadelphia: Westminster Press, 1958), p. 39.

3 Ver Alfred Edersheim, The Life and Times of Jesus the Messiah (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Co., 1973), vol. 1, p 273 and vol. 2, pp. 745-747 (contiene numerosas referencias Talmúdicas sobre las prácticas proselitista del bautismo).

4 John White, “The Lightquest Magazine,” vol. 2, number 2, pp. 2,3