Lucas 24:13-35

Tratando con El Desánimo

Por Gary DeLashmutt
Xenos Christian Fellowship
Columbus, Ohio, EE.UU

Introducción

He elegido saltar los eventos más conocidos del arresto de Jesús, el juicio, y la crucifixión – y mirar un evento que ocurrió justo después de su muerte.  Comienza con una conversación entre dos de sus seguidores en el camino a Emaús.   Este evento es a cerca del desánimo, nosotros también hemos estado deprimidos, y puede ocurrir nuevamente.  Al examinar este evento, observemos especialmente los principios espirituales que nos hablan en este evento…

La Causa Más Común de Desánimo

Leer 24:13-14.  Uno de estas dos personas se llamaba Cleofás (24:18); no sabemos quién era la otra persona.  No eran miembros de los 12 más cercanos, pero eran parte de un grupo  mayor de hombres y mujeres que han sido seguidores de Jesús durante los últimos tres y medio años.  Ellos presenciaron el arresto de Jesús, el juicio y la crucifixión—y ahora evidentemente se volvían a casa desanimados (24:17b) para comenzar con sus vidas nuevamente.

Leer 24: 15-16. Un extraño, viajando desde Jerusalén como ellos, se les une.  Sabemos quién es el extraño—es Jesús resucitado.  Pero ellos no saben porque “sus ojos estaban velados.”  La voz pasiva de esta frase, expresa claramente que ellos no eran los que impedían que reconocieran a Jesús (lágrimas, etc.), sino que alguien más se los impedía.  ¿Quién impedía que sus ojos lo reconocieran?   Era Dios, para enseñarles ciertas cosas…

Leer 24:17-19ª.  “¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no se ha enterado de todo lo que ha pasado recientemente?”  Jesús no les está preguntado porque él no sabía.  Les estaba preguntando para que verbalicen las razones de su desánimo, y así tener la oportunidad de hablar. 

Leer 24:19b-21ª.  La frase clave es “estábamos esperando.”  Ellos han visto los milagros de Jesús, etc., y han creído en él como el Mesías.  Ellos han apostado toda su vida a que Jesús era el Mesías, el Único que restauraría Israel a su posición de poder. “Contábamos con él—y él fue y se hizo matar.  Él era un profeta, poderoso en palabras y en obras—pero ni siquiera pudo manejar a los supremos sacerdotes y gobernantes. ¡Estábamos apostando a él—y ahora el hombre está muerto!”

Aquí está la causa más común de desánimo: “Nosotros esperábamos.”  ¿Qué pasa cuando pones todas tus esperanzas en alguien—y luego no cumplen?  ¿Qué ocurre cuando tú realmente te entregas a algo—y luego te das cuenta que no merece tu confianza? 

Tal vez algunos de ustedes han puesto sus esperanzas en una relación o en un trabajo—y ha sido destrozado, o no les dio la satisfacción que esperaban que les diera.  “Yo esperaba que ella me quisiera tanto como yo la amo, pero no fue así.” “Yo esperaba que esta relación llenara el vacío en mi corazón, pero no ha ocurrido.”  “Yo esperaba que este nuevo trabajo traería un sentido de propósito a mi vida, pero no ha ocurrido.” “Yo esperaba que esta nueva ciudad y hogar me posibilitaría comenzar mi vida todo de nuevo, pero no ha ocurrido.”  “Yo esperaba.”  Este es a menudo el punto en el cual comenzamos a considerar a Jesús seriamente.  “Las cosas creadas no son suficientes, o no podemos depender de ellas, pero quizás Jesús es…”

Pero en esta situación, el desánimo es mayor porque han estado esperando en Jesús, y él no cumplió.  No existe un mayor desánimo como apuntar  tus esperanzas en Jesús, y luego ver como se van todas al suelo.  “Yo esperaba que él me libraría de este hábito destructivo, de esta soledad terrible, de este conflicto agonizante, etc. —pero no lo ha hecho.”  ¿Dónde más acudes cuando Jesús te desilusiona?

Estaban desanimados, y esta depresión les afectó su perspectiva de los eventos del día anterior. 

Leer 24:21b-24.  “Si, algunas de las mujeres discípulas reportaron que la tumba estaba vacía y clamaron que unos ángeles les había dicho que él había resucitado—pero eran sólo mujeres tontas.  Si, Pedro y otros verificaron lo reportado a cerca de la tumba vacía—pero ellos no vieron a Jesús caminando por ahí.  Le dimos tres días y no pasó nada, así que nos vamos a casa.  Si quieres que volvamos a Jerusalén, nosotros tendremos que ver su cara.”

¿Le has dado alguna vez un ultimátum a Dios?  ¿Has dicho alguna vez, “Te dije lo que necesitaba, oré cada día por eso, te di un mes para proveerlo—pero no cumpliste, así que me voy a mi casa.”?  ¡Dios no ha respondido con mucha cooperación a mis ultimátums!

¿Cómo trata Jesús su desánimo?  Leamos y veamos…

La Solución de Jesús al Desánimo

Ahora viene un cambio significativo.  El problema es que no han visto a Jesús desde su muerte.  Jesús podría haber resuelto su desánimo inmediatamente simplemente dejando que ellos lo “vieran”.  Pero él no hace esto (aún), porque si lo hiciera, ellos se perderían una lección más profunda.  Así que hace algo distinto…

Leer 24:25ª.  “¡Qué torpes son ustedes!” Esta no es una manera muy amable de hablarles a estos hombres desanimados---pero eso es lo que dice Jesús.  ¿Por qué eran tontos?

Leer 24:25b-26.  Escuchen cuidadosamente —esto es importante.  ¿Por qué estaban deprimidos?  Porque ellos no sabían ni creían “todo lo que los profetas habían hablado.”

Ellos sólo aprendieron y creyeron la parte que les atraía—a cerca del Mesías entrando en gloria.  A ellos no les interesaba la parte del Mesías sufriendo.  Ellos sólo tenían una perspectiva bíblica selectiva y parcial con respecto al Mesías, y no era lo suficientemente grande como para incluir su rechazo y ejecución.  Su visión del mundo no era suficientemente bíblica para manejar esto—así que estaban destrozados y desalentados.

Esta es la razón, por la cual en vez de simplemente dejarlos que lo reconozcan, Jesús les explicó las escrituras (leer 24:27—nótese “todas”).  Les dio un estudio sistemático de Biblia de todos los pasajes del Antiguo Testamento que hablaban de la muerte del Mesías (desde Génesis 3:15 hasta Zacarías 9:9).  Y en la medida que él les explicaba las escrituras, sus corazones comenzaron a arder de esperanza nuevamente (24:32) al ver que el plan de Dios no había sido destruido por la muerte de Jesús, sino que más bien cumplido por su muerte. 

¿Qué tiene que ver esto contigo y conmigo?  Comprendemos que Jesús tuvo que morir.  Y sin embargo experimentamos desánimo por las mismas básicas razones: ya sea no comprendemos o no creemos todo lo que la escritura enseña.  Tenemos una super-estructura de la verdad que es inadecuada—algunos textos que lo prueban o versículos favoritos.  Luego cuando lo que la vida nos envía no encaja en esta super-estructura, nos desanimamos y le echamos la culpa a Dios.  Pero Dios dice que él está dejando que estas cosas ocurran en tu vida, en parte para llevarte a su Palabra, que obtengas una mayor suepr-estructura, para comprender más el propósito de Dios y así puedas relacionar estas cosas con el propósito.  Esto no quiere decir que debes memorizar cada versículo, hacerte un experto, etc. Quiere decir que debes aprender lo que Su Palabra enseña a cerca de cada área de la vida, no solo aquellas cosas que te han interesado o atraído.

DIOS Y JESÚS: Dios es amoroso y Jesús es un amigo y una ayuda. Llamo a Dios/Jesús para que me anime y me ayude, pero pareciera que estuviese más lejos que nunca. Asique me desanimo.

Si, Dios es amoroso y Jesús es tu amigo, pero eso sólo es parte de lo que la Biblia dice.  También dice que Dios es justo y que Jesús es tu Salvador.  Y esto hace toda la diferencia en el mundo cuando se trata de relacionarse con Dios.  Significa que has pecado delante de un Dios justo y que estás bajo su juicio en forma justa.  Significa que necesitas relacionarte con Jesús primero como El que te salva del juicio de Dios al pagar por tu culpa producto de tus pecados a través de su muerte.  Cuando te acercas a Dios y a Jesús de esta manera, serás reconciliado con ellos y experimentarás el amor de Dios y la ayuda de Jesús.

SUFRIMIENTO: A Dios no le gusta el sufrimiento.  Dios es capaz de liberarme del sufrimiento. Oré a Dios para que me librase de este sufrimiento—pero no lo ha hecho.  Ahora me siento desanimado.

Si, Dios dice que él no causa la mayor parte del sufrimiento, y que él finalmente nos librará del sufrimiento, pero eso es sólo parte de lo que dice acerca de esto.  Y si eso es todo lo que tú conoces o crees, tú te sentirás desanimado cuando venga el sufrimiento.  Dios dice que el sufrimiento es inevitable en este mundo caído.  Pero él trabaja soberanamente a través de este para llevar a cabo su propósito, nos separa de nuestros ídolos, nos enseña una mayor dependencia en él, forma Su carácter en nosotros, nos enseña empatía hacia los demás, etc.  Dios no nos evitará la mayor parte del sufrimiento hasta que Jesús vuelva—lo usará para transformar nuestras vidas.  Así que si estás desanimado debido a que estás esperando que Dios te libre de algún sufrimiento, tú necesitas aprender y creer todo lo que Dios ha hablado acerca de esta importante área de tu vida.

Terminar con Rom.15:4,13.  En la medida que uno se va interiorizando de las escrituras con un corazón abierto y enseñable, el Espíritu de Dios te iluminará e infundirá su esperanza en tu corazón.

Tres Lecciones Adicionales

El resto de este pasaje registra la emergencia de los discípulos hacia esperanza victoriosa.  También ilustra tres lecciones espirituales adicionales enseñadas con frecuencia en la escritura…

Leer 24:28.  ¿Por qué Jesús actuó como si tuviese que ir más lejos? El texto no lo explica claramente, pero sus respuestas nos dan una pista (leer vs.24:29).  Él trató su desánimo con la Palabra de Dios, y la manera que les está dando la oportunidad de responder al tratamiento es ya sea pidiendo más Palabra o volver a disfrutar de la autocompasión de sus miserias.

De esta manera Jesús actuará en tu vida.  Él está siempre accesible, siempre listo y dispuesto a ayudar explicándote y aplicando su Palabra a tu vida.  Pero él no te va a forzar, no se va a imponer sobre ti.  Si tú quieres más de su verdad, él se quedará y te la dará.  Pero si tú quieres quedarte en tu desastre sin esperanza, él dejará que tú te quedes allí (EVANGELIO—Ap. 3:20)

Ellos tomaron la decisión correcta.  Ellos fueron enfáticos: “¡Espera un minuto—tú no te vas a ninguna parte! Te quedas con nosotros esta noche y nos cuentas más”.  Así Jesús aceptó su invitación—él quería quedarse todo el tiempo.  Y esta decisión los llevó a tener aún más luz. 

Leer 24:30-32.  Tal vez él dijo Juan 6:51 cuando partió el pan, y les permitió ver sus heridas en sus manos.  De cualquier forma que lo haya hecho, su creencia en la resurrección de Jesús fue confirmada por la experiencia de verlo.

Nótese el orden.  Primero, Jesús les explicó las escrituras—que el Mesías debía morir y resucitar, para que pueda aún estar vivo.  Ellos sintieron el poder iluminador de la Palabra.  Luego, cuando ellos quisieron oír más de esta manera respondieron a la Palabra, ellos obtuvieron aún más profundamente la verdad que ellos recién habían aprendido y creído.

La Biblia no promete que veremos a Jesús resucitado como a ellos les ocurrió, pero promete que cuando nosotros respondemos a las instrucciones de Jesús, él nos da una confirmación con experiencia  mayor de su presencia en nuestras vidas. Dios te dará su Palabra y te convencerá de su verdad y de la aplicación en tu vida.  Luego él esperará para ver cómo tú respondes.  Si tú eliges no recibirla, él te dejará en tu desánimo hasta que te abras a su instrucción.  Pero si tú respondes apropiadamente, él te garantizará una mayor luz y una confirmación por experiencia de su verdad (EJEMPLOS: CONFESIÓN Y EXPERIMENTAR PERDÓN; DAR Y CONFIANZA EN LA PROVISIÓN).

Existe una cosa más—leer 24:33-35.  En la medida que responden a Jesús, volviendo a Jerusalén, no solamente reciben confirmación adicional de su resurrección—sino que también comparten lo que Jesús ha hecho por ellos.

Jesús quiere que tú tengas un encuentro dinámico con él a través de su Palabra, no solo para que puedas se librado de tu desánimo, ¡sino que también para que puedas compartirlo con alguien más! Él sólo quiere saciar tu sed espiritual con su agua de vida—él también quiere satisfacer la sed de otros a través de ti (NO CRISTIANOS Y OTROS CRISTIANOS).  No sólo a través de “predicadores”, ¡sino que a través tuyo!