Juan 15:1-16

Una Vida Espiritual Fructífera

por Gary Delashmutt
Xenos Christian Fellowship
Columbus, Ohio, EE.UU.

Introducción:

La última semana, vimos que Jesús preparaba a sus discípulos para su partida enfatizando el rol del Espíritu Santo. Su ministerio (del E.S.) sería de tanta ayuda, que en realidad fue para su/nuestra ventaja que Jesús partiera para que el E.S. pueda venir a ellos/nosotros(16:7). Él continúa este mismo tema en este pasaje usando una metáfora de algo familiar para ellos -- leer vs 1-6. Veamos si podemos identificar las partes:

Jesús es la VID, Dios Padre es el PODADOR, nosotros (los humanos) somos las RAMAS.

¿Qué es el FRUTO? Se refiere a todo lo que Dios quiere llevar a cabo a través de nuestras vidas. El fruto bíblico está centrado en un acercamiento a Dios (tener una relación), transformación de carácter (Gal. 5:22 al final), y poder influir a otras personas para Cristo (Rom. 1:13). Dios quiere producir de este fruto en tu vida en forma abundante (vs.8), y Él es capaz de hacer esto a pesar de tus circunstancias, deficiencias, etc. Pero diferente de las RAMAS, las cuales no tienen mente ni voluntad, necesitamos aprender como Dios produce este fruto y así cooperar con Él.

Entra En La Vid

Nótese que Jesús habla de tres tipos diferentes de RAMAS, la cual representa tres diferentes estados espirituales: “en mi y no da frutos”(vs 2a), “en mi y dando frutos” (vs 2b), y “no en mi” (vs.6). Analizaremos los dos primeros en un minuto, pero la prioridad aqui es “el entrar en la Vid.”

Jesús es “la verdadera vid” -- la única fuente de vida espiritual. Las ramas que están en el suelo no pueden dar fruto debido a que no tienen conexión vital con la vid. De la misma manera, si nosotros queremos estar vivos espiritualmente y tener la oportunidad de dar frutos espirituales, debemos establecer una unión auténtica con JC.

Esta unión es una relación personal. Muchos piensan que una relación personal con Dios es como una relación con el Servicio Internos de Impuestos (IRS): nosotros cumplimos con las responsabilidades, tal vez recibimos algunos beneficios -- pero es impersonal y distante. Pero Dios es una Persona, y quiere establecer una relación personal con cada uno de nosotros. Debido a que Él es infinito, Él puede relacionarse con cada uno de nosotros a un nivel personal y profundo. No es difícil establecer esta relación. Jesús ha pagado un gran precio para que nosotros podamos conocerle y es un regalo gratuito. Todo lo que debes hacer es recibir a Cristo (Jn.1:12).

“¿Qué pasa si yo decido que no quiero meterme en la Vid?” Tú tienes esa libertad -- Dios no te va a obligar. Pero esa será una elección significativa porque tendrá consecuencias verdaderamente negativas.

Leer vs.5. ¿Qué quiere decir Jesús cuando dice “aparte de mí no pueden hacer nada”? Por supuesto podemos hacer muchas cosas aparte de Cristo, pero no podemos hacer nada de positiva importancia espiritual que perdure, nada de valor para Dios. Ya que fuimos hechos para tener una relación de amor con el verdadero Dios, el hecho de perder esto es perder el punto central (propósito) de nuestra vida y construir cada cosa sobre una fundación falsa (JUDAS). Esto es lo que Jesús quiere decir en otro pasaje cuando dice: “¿Qué provecho tiene para una persona si gana todo el mundo pero pierde su alma?”

Leer vs.6. Ya esta mal que nosotros podamos malgastar esta vida al no recibir a Cristo. Pero Jesús también dice que esta elección tendrá como resultado confrontar el juicio de Dios en la próxima vida (ver Mat.13:41-43). Esto parece muy severo, pero la vida es así. Muchas de nuestras elecciones afectan en forma profunda nuestro futuro, aún incluso cuando no nos damos cuenta en el momento (MAGIC JOHNSON -SIDA). En este caso, Dios nos dice de antemano que esta será una decisión con significado eterno.

¡Entra en la Vid! Tienes todo para ganar y nada que perder.

Comprende la Labor del Podador

Una vez que estamos en la Vid, nos ponemos bajo el cuidado del Podador. Dios el Padre empieza a intervenir en nuestras vidas en varias formas para hacernos fructíferos. Vs. 2 habla de dos estados espirituales diferentes para el creyente en Cristo -- sin frutos y con frutos-- y dos maneras diferentes en que Dios trabaja con nosotros.

Leer vs 2a. ¿Qué quiere decir que Él “saca” la rama en Cristo que no está dando fruto? Esto suena como que Cristo está siendo condicional en cuanto a producir resultados para Dios. Pero esto es claramente contradictorio con el resto de las Escrituras la cual enseña que nuestra unión con Cristo la recibimos por fe aparte de las obras (Efes. 2:8,9) y permanentemente (Efes. 1:13,14).

La mejor explicación es que el verbo traducido “sacar” (airo) debiera ser traducido en forma diferente. Airo, como muchas palabras, tiene un rango bastante amplio de significados -- desde “sacar”, “tomar” hasta “levantar” (Jn 11:41). Se usa más de 100 veces en el NT, y la mayoría de esas veces se usa para decir “tomar” o “tomar hacia arriba”. Pareciera que tiene más sentido el traducirlo como “levantar” en este caso. El podar se menciona en el vs 2b, y los podadores de hecho levantan/amarran hacia arriba las ramas que no dan frutos, fuera del barro y la sombra para que reciban más sol, etc.

Jesús está describiendo a verdaderos Cristianos los cuales, por diferentes motivos, no están dando frutos. Cuando Dios ve esta condición, Él no nos rechaza. Pero Él toma la iniciativa de influirnos hacia una vida fructífera. Tal vez somos ignorantes de como crecer espiritualmente, entonces Él podría ponernos en contacto con Cristianos activos los cuales nos pueden guiar hacia los recursos que nos harán crecer. Tal vez estamos envueltos en hábitos o relaciones inmorales, entonces Él permite que experimentemos las consecuencias de nuestras pobres elecciones-- o incluso orquesta algunas consecuencias—para que nos demos cuenta de la necesidad que tenemos de volver a Él. Cualquier cosa que Él haga, podemos estar seguros que está motivada por su deseo de que tengamos el verdadero gozo de ser fructíferos para Él.

¿Qué hay acerca de aquellos que ya están dando frutos? ¿Por qué seguir molestando con aquellos que ya tienen éxito? Incluso las ramas que dan frutos tienen un montón de crecimientos extraños que parecen impresionantes, pero usan la energía que debiera ir producir más y mejores frutos (PAMPANOS, RETOÑOS DE LAS PLANTAS DEL TOMATE). Dios quiere que la cosecha sea lo más grande posible, así que nos “poda” para que demos más frutos. Este proceso de poda es una parte necesaria del crecimiento espiritual, por lo tanto debemos reconocerlo como tal.

Algunas de las podas de Dios tienen que ver con temas morales. En la medida que vamos creciendo en Cristo, Él nos va mostrando las actitudes que obstruyen una cosecha completa de frutos. Lo triste es que normalmente no podemos ver esto por nosotros mismos. Así El tiene que abrir nuestros ojos a cosas como orgullo, o autonomía, o complacencia, o auto protección. Esto puede ser muy doloroso, pero si uno sabe que el motivo de Dios es amor, podemos realmente sacarle provecho (Heb.12:11).

Algunos de las podas de Dios tienen que ver con temas que no son de índole moral, pero igualmente extenuantes. Él puede soberanamente eliminar apreciadas RELACIONES u OPORTUNIDADES DE CARRERA porque Él sabe que son una distracción para tu crecimiento. El puede convencerte que la cantidad de tiempo que tú le das a HOBBIES o TALENTOS es excesivo, y te llama a disminuir tus actividades para que puedas tener más tiempo para dar frutos. ¿Cómo respondes a este tipo de poda?

Morar En Cristo

Ahora entramos en la parte de dar frutos espirituales. Leer vs 4,5. Claramente, la clave de una vida fructífera es morar en Cristo. “Morar” quiere decir “permanecer”. Tu “morada” está donde tú resides. Nuestra parte es quedarnos allí con Cristo. ¿Que significa esto?

Primero que todo, involucra una actitud de dependencia en Él. Jesús contrasta el morar en Él con una actitud de autosuficiencia. Nótese de su insistencia en nuestra inhabilidad para producir fruto aparte de El (“la rama no puede dar fruto por sí sola... aparte de mí no pueden hacer nada”). Uno no escucha a las ramas murmurando--ellas se quedan dependiendo de la vid y se producen frutos a través de ellas. Cristianos maduros comprenden que el secreto para tener abundantes frutos no es un esfuerzo religioso, sino que más bien consiste en depender de Cristo para vivir Su vida a través de ellos.

Esto suena un poco nebuloso--casi como la pasividad oriental (“OM”). Jesús continúa en el vs 7-16 para explicar formas definitivas y prácticas para morar en Él.

Leer vs 7. Aquí hay un par de claves. Morar en Él evidentemente involucra el tener su Palabra habitando en nosotros. Me gusta llamar a esto “viviendo en el ambiente de la Palabra de Dios”-- al contrario de una exposición religiosa esporádica. En la medida que nos vamos metiendo en la Palabra de Dios en forma regular, aprendemos esta perspectiva en toda la vida y empieza a cambiar nuestros valores y nuestras prioridades. Mientras más familiares nos hacemos con la Palabra de Dios, más fructíferos seremos.

“Pide cualquier cosa que quieras...” no quiere decir que transformes a Dios en el Mago de la lámpara de Aladino. Significa comunicarse regularmente con El a un nivel personal, reconociendo nuestra necesidad de El en cada situación, y preguntándole por los recursos que necesitamos para hacer Su voluntad.

NOTA: El hecho de estudiar la Palabra y orar con otros Cristianos es una ayuda clave. Muchas veces tenemos problemas de hacer esto solos, pero al estar con otros Cristianos nos estimula a pensar en Dios y hablarle (ver Col.3:16).

Leer vs 9. Aquí hay otra clave --”permanece en mi amor”. Cuando nos enfocamos en cómo nos vemos a nosotros mismos, o en cómo percibimos como nos ven los demás, o en qué cosa no tenemos que nos gustaría tener, nuestras vidas espirituales se tornan auto absorbentes y sin frutos. Pero cuando elegimos en cambio reflexionar en el amor de Dios y Su aceptación, y cultivar gratitud hacia El por esto, esto suelta el Espíritu Santo para causar crecimiento en nuestras vidas.

Leer vs 10. Esto parece amenazante al principio-- como que Dios no nos va a amar a no ser que le obedezcamos todo el tiempo. Para algunos de nosotros, esto desentierra memorias dolorosas de padres abusivos o figuras de autoridad cuyas órdenes eran egocéntricas y nos rechazaban/castigaban a no ser que nosotros cediéramos. El punto de Jesús es muy distinto. El tema no es la aceptación de Dios, sino que más bien una experiencia constante de su amor. Un acercamiento en la relación con Dios involucra confiar en que su voluntad es por nuestro bien (vs11)--y confiar en Dios involucra estar dispuesto a seguir Su guía en nuestras vidas. ¿Cómo respondes tú cuando Dios te poda, con una resistencia desconfiada, o con cooperación absoluta? Existe una conexión entre tu respuesta y la cercanía de tu relación con Dios y los frutos consecuentes.

Leer vs 12,13. Resulta que el mandamiento más importante de Jesús es el de amar a otros. Como lo vimos en Jn.13, Él está hablando acerca de cultivar un estilo de vida, darse a sí mismo en amor. La verdadera espiritualidad no es primariamente un problema de disciplina religiosa, o incluso desarrollo de carácter-- es primariamente acerca de darme a mí mismo en amor a otros como un siervo de Cristo. Si, el amor es el resultado de permanecer en Cristo (Gal 5:22)----pero tambien es el medio de morar en Él. Muchos de nosotros hemos experimentado esta verdad: cuando elegimos pensar en otros y servir a otros más que quedarnos enfocados en nosotros mismos, este hecho ¡libera al Espíritu Santo para empezar la transformación de nuestras vidas!

Leer vs 16. Jesús elige estos hombres para ser sus apóstoles, lo que involucraba ser enviados a evangelizar a otros y empezar nuevas iglesias. El “fruto que queda” es la gente que ellos llevan hacia Él. Permanecer en Cristo involucra alcanzar en amor a la gente perdida y contarles cómo ellos pueden llegar a Cristo.

Conclusión

* En la medida que vamos desarrollando un estilo de vida alrededor de una relación de amor - confianza auténtica con Jesús, su fruto gradualmente va a emerger y conoceremos un gozo creciente.