Juan 13:1-17

Dos Lecciones Esenciales

por Gary Delashmutt
Xenos Christian Fellowship
Columbus, Ohio, EE.UU

Introducción:

Leer vs 1. Este versículo marca una transición importante en el Evangelio de Juan. Empezando en el capítulo 13, Juan cambia del ministerio público de Jesús a las palabras privadas finales para sus discípulos. Capítulos 13-17 registra lo que ocurrió en el segundo piso donde Jesús tuvo su última cena de Pascua con sus discípulos. Sabiendo que estaba a punto de partir, Él destiló las verdades más importantes para ellos y los principios espirituales de la vida Cristiana.

Leer vs. 2-5. En algún momento durante la cena, Jesús abruptamente se levantó y empezó a lavar los pies de sus discípulos. Un poco de información a cerca de esta costumbre Palestina del primer siglo de lavar los pies, nos ayudará a entender el significado de esta acción.

El lavado de pies no era meramente una costumbre ceremonial. Era una práctica importante porque la gente caminaba con sandalias por calles llenas de polvo y de excrementos. Sus pies se ensuciaban y se volvían hediondos.

Sin mucha sorpresa, el lavarles los pies a otro era mirado como una de las labores más humillantes que alguien podía efectuar. Estaba reservado para los esclavos de la casa. Pero debido a que evidentemente no había esclavo en la casa durante esta cena secreta, ¿quién haría esta tarea?

Los discípulos de Jesús no estaban dispuestos a hacerlo por dos razones: Primero, la ley rabínica sostenía que si bien los discípulos debían hacer muchos servicios por sus maestros, ellos podían poner el límite en no sacar las sandalias y lavar sus pies. Segundo, Lucas dice que ellos estaban en el medio de su discusiónes favorita---- “cuál de ellos era considerado superior” (Lucas 22:24). ¡Cualquiera que lavara los pies en esta oportunidad estaría admitiendo que era el ultimo del grupo!

¡Qué imagen del mundo caído! El egocentrismo, el orgullo, y la vanidad; una completa turbidez espiritual. Mientras que Él se prepara para sufrir y morir por ellos, ellos están manipulando para obtener posiciones en este reino terrenal. ¿Cómo les responderías si tú fueras el maestro? Él vio esto como una oportunidad para enseñarles dos lecciones esenciales...

Lección Nº 1: Deja que Jesús Te Lave (vs.6-11)

Leer vs 6-11. Este es un pasaje difícil de entender, pero la lección está clara: Debemos dejar que Jesús nos lave. Veámoslo con más detalle para entender lo que significa...

Primero que todo, está claro que Jesús no está meramente urgiendo a Pedro para que observe la higiene y la etiqueta. Jesús le dice en vs.7 que esto es simbólico, y esta acción tiene un significado espiritual que Pedro no entenderá completamente hasta que no haya recibido el Espíritu Santo (Jn.16:12,13).

De hecho es un símbolo de la muerte de Jesús en la cruz. Esta acción viene inmediatamente después de que Jesús explicó la cena de la Pascua como una figura profética de su muerte en la cruz por nuestros pecados (ver Lucas 22:19,20). Ver también Filip.2:5-8, lo cual es probablemente la interpretación de Pablo del lavado de pies de Jesús. Tal como Jesús dejó sus ropas a un lado y asumió el rol de un sirviente de la casa para lavarle los pies a sus discípulos, igual Él dejó de lado sus prerrogativas o privilegios divinos para servir a la humanidad perdida la cual Él ama--hasta morir en la cruz por ella. Esta es la manera en que Él nos “amó hasta el fin”(vs.1).

Esto nos ayuda a entender la insistencia de Jesús en vs.8b. Quiere decir más que simplemente “tu debes tener los pies limpios si tu quieres comer postre”. Quiere decir que a menos que nosotros estemos dispuestos a dejar que Jesús nos sirva al lavarnos, no podremos tener comunión con Él. La protesta de Pedro en vs.8a comunica una actitud, que es inaceptable si queremos conocer a Dios y pertenecerle. En su respuesta, Jesús habla de dos tipos distinto de lavado.

LAVADO COMPLETO: Estamos sucios debido a nuestros pecados, y no podemos lavarnos a nosotros mismos. Sólo Jesús puede hacer esto porque sólo Jesús estaba calificado y dispuesto a hacer esto por nosotros. Debemos permitir que Jesús nos lave recibiendo el perdón total de Dios a través de la muerte de Jesús en la cruz.

Y este lavado nos hace “completamente limpios” (vs.10). Necesitamos estar “bañados” de esta manera sólo una vez. Esto se refiere al único perdón y para siempre que recibimos en el momento en que ponemos nuestra confianza en Cristo como nuestro Salvador.

LAVADO DE PIES: Pero incluso verdaderos Cristianos como Pedro necesitan dejar que Jesús lave sus pies. Esto es algo diferente del hecho que nuestros pecados sean perdonados, como enfatiza Jesús en vs.10. Se refiere más bien a dos ministerios actuales de Jesús los cuales nos mantienen en contacto vital con Él:

Debemos dejar que Él nos limpie de los otros efectos del pecado en nuestras vidas. Creyentes en Cristo han sido completa y permanentemente librados de la culpa y castigo del pecado--pero aún necesitamos ser librados del poder del pecado que sigue actuando en nuestras vidas. Cuando pecamos como Cristianos, aún estamos perdonados por Dios, pero nuestra conciencia sensibilizada está mancillada y somos acusados por Satanás. El Espíritu Santo a su vez nos convence de nuestras actitudes y conductas erróneas, las cuales debemos reconocer ante Cristo, y dejar que Él aplique su perdón a nuestra conciencia, y cooperar con Él en la medida que Él comienza a cambiarnos desde adentro.

Debemos dejar que Él nos renueve de los efectos de vivir toda una vida en un mundo espiritualmente hostil. En el mundo antiguo, era imposible caminar sin que tus pies se ensuciaran. El lavado de pies era un medio de refrescarse que revitalizaba. De la misma manera, no es posible para nosotros como Cristianos vivir en este mundo sin ser afectados negativamente por esta atmósfera espiritual. Esto es diferente que el hecho de elegir pecar. Cada Cristiano conoce la experiencia de pasar un día en el mundo del trabajo, escuela, etc.-- y sintiéndose de alguna forma espiritualmente fatigado, barnizado por un “polvo” el cual nos hace sentir gastados y deformados y distante de Dios. Necesitamos ser renovados en nuestra comunión con Dios, y Jesús es el Unico que puede hacer esto. En la medida que nos volvamos hacia Él en oración, o conociendo su Palabra, o interactuando con otros Cristianos-- Él remueve esta película de polvo y nos restaura nuestra frescura con el Señor.

Este es uno de los principios centrales del Cristianismo—una continua relación personal, y de dependencia humilde en Jesucristo. Corta justo en el meollo de nuestro orgullo y autosuficiencia. Esto es lo que el NT quiere decir cuando se refiere a “fe en Cristo”.

Pero existe otra lección que debemos aprender de este evento. Jesús lo explica en los vs.12-16...

Lección Nº2: Lavarle Los Pies a Otros (vs 12-17)

Leer vs.12a. Después que Él le lavó los pies a cada uno (¡incluyendo los de Judas!), Él se sentó. ¡Te apuesto a que se podía escuchar un alfiler caer! Ahora que Él tenía la atención completa de ellos, estaba listo para enseñarles la lección que ellos deberían aprender de sus acciones. Leer vs.12b-15. Las acciones de Jesús no solamente tenían un mensaje simbólico que ellos entenderían pronto (el anterior) sino que también tenía una lección que ellos podían entender: lavarles los pies a otros (vs.14b). ¿En qué sentido dijo esto?

Él no está instituyendo el lavado de pies como un rito para que la iglesia observe. A diferencia del Bautismo y la Comunión donde ambos eran ritos judíos ya establecidos, el lavado de pies nunca fue un rito judío. Es más, el libro de los Hechos nunca relató que las primeras iglesias observaran tal ritual, en cambio en muchas ocasiones menciona el Bautismo y la Comunión.

Más bien, el lavado de pies de Jesús es figurativo del modo de vida de servir con amor a otros. Esto debiera ser el sello de la espiritualidad Cristiana (vs.34:”nuevo mandamiento”; 1 Cor.13:1-3). Tú puedes realizar el rito de lavar los pies sin practicar esta manera de vivir, y puedes practicar esta manera de vivir sin literalmente lavarle los pies a la gente. Este “estilo de vida de lavar los pies” está:

Arraigado en el amor de Dios para con nosotros. Jesús no dice “Debido a que yo te lavé tus pies, ahora tú debes lavarme los pies” (vs14). Esta es una de las definiciones de amor mundana--dar para obtener: “Yo hice algo para ti, ahora yo demando que tú hagas algo por mi.” Él no necesitaba del amor de los discípulos para ser una persona íntegra debido a que su vida estaba firmemente arraigada en el amor de su Padre y de su fidelidad. Debido a que Jesús tomó la vida a partir de su Padre (vs3), le era posible servir a sus discípulos libremente y con sacrificio.

Él nos llama a amar a los demás de la misma manera--libremente y con sacrificio--porque tenemos acceso a la misma fuente.

Informado de como Jesús amaba a su gente. Vs.15 dice “tú también debieras hacer como yo te hice a ti”. En forma análoga en vs.34, Jesús nos instruye a “...amarnos unos a otros tanto como yo les he amado...” El mundo tiene sus propias definiciones de amor, pero si queremos aprender de como amar en la forma en que Dios ama, debemos estudiar la vida de Jesús como está registrada en la Biblia. Sólo Él vivió una vida de amor perfecto.

Este es un gran tema con algunas sorpresas reales. Explicaremos con mayor detalle lo que quiere decir. Pero antes de que lo hagamos, nótese dos declaraciones revolucionarias que Jesús hace acerca de esta manera de vivir...

Es la medida de la verdadera grandeza. Leer vs.16. Él es su maestro; ellos son sus sirvientes. Él es el que los envía; ellos son los enviados. Su punto es que si Él vive una forma de vida de servir con amor, esta es la definición de grandeza a la que ellos deberian aspirar. Lucas 22:25-27, hablando en ese mismo marco, resalta este punto (leer).

Muchos Cristianos espiritualizan su propia indolencia diciendo que ellos no quieren ser grandiosos. Pero Jesús dice que es bueno aspirar a la grandeza--siempre que elijas la medida correcta. El mundo mide la grandeza por cosas externas como RIQUEZA, BELLEZA, TALENTO NATURAL ARBITRARIO, POSICION POLITICA Y SOCIAL. Pero Jesús elige la antítesis de esta grandeza mundana. ¿Cómo defines la verdadera grandeza y éxito? ¿A quién admiras? ¿Cómo quién te gustaría ser si pudieras?

Es el camino para la verdadera realización. Leer vs.17. La palabra “benditos” suena etérea y un poco simple y vanal--como lo que se dice a alguien cuando estornuda (bendito seas!, salud!)-- y lejos en un futuro distante. Pero makarios significa “feliz” o “realizada”-- y Jesús la usa para describir lo que puede ser nuestro aquí y ahora.

El mundo dice que serás feliz cuando puedas tener todo lo que tú quieres, pero Jesús dice serás pleno cuando des todo lo que tú puedas (Hechos 20:35). El mundo nos dice que seremos felices cuando puedas hacer que otras personas te traten de la manera que tú quieres ser tratado (“¿NO SERIA LINDO QUE EL MUNDO DIERA VUELTAS ALREDEDOR TUYO?”), pero Jesús nos dice que serás pleno cuando tú aprendas a amar a otros de la manera que Él te ama a ti.

MARIPOSA HUIDISA: Si tú buscas felicidad como tu objetivo en la vida, siempre te eludirá. Pero si tú te das media vuelta y en cambio dependes personalmente de Cristo y sirves a otros, la felicidad te encontrará.