Gálatas 6:6-10

Cosechamos lo que sembramos

Por Gary DeLashmutt
Xenos Christian Fellowship
Columbus, Ohio, EE.UU

Introducción:

Deseo concluir esta serie sobre Gálatas mirando más de cerca un pasaje que tocamos brevemente algunas semanas atrás [leer 6:6-10]. Hay aquí un principio y tres aplicaciones de ese principio [releer vs. 7b].

Primeramente, aclaremos que lo que NO significa esta máxima:

Pablo NO está explicando cómo obtenemos la aceptación de Dios (es decir salvación por obras). Es imposible interpretar este pasaje de esta manera, porque Pablo ya ha dejado en claro (2:16) que Dios extiende su aceptación hacia nosotros en forma absolutamente libre de costo si ponemos nuestra confianza personal en Cristo (EVANGELIO).

Tampoco está Pablo adhiriendo a la ley kármica – que lo que haces en esta vida determinará como serás reencarnado en la vida siguiente. La Biblia rechaza el concepto de reencarnación; enseña que tenemos una sola vida para vivir en esta tierra y que la elección que hacemos acerca de Dios durante esta vida será la base de nuestro estado eterno (Heb 9:27).

Más bien, Pablo está revelando una verdad acerca de esta vida en general y específicamente acerca de la vida cristiana, verdad que debemos entender si deseamos tener éxito en la vida. Esta verdad es simplemente que las elecciones que tomamos en el presente tienen consecuencia en resultados futuros.

Pablo ilustra esto con una metáfora agrícola debido a la claridad de este ejemplo. El tipo, calidad y volumen de tu cosecha está en gran medida determinada por dónde sembramos, qué es lo que sembramos y cuánto sembramos.

BILL COCKRUM me da el consejo siguiente. Si deseas sembrar maíz, debes sembrar en buen suelo (no en el patio de entrada de tu casa). Si deseas cosechar buen maíz, debes sembrar buenas semillas de maíz (no semillas de alfalfa o alcachofas). Si deseas cosechar mucho maíz, debes sembrar muchas semillas de maíz.

El mismo principio se aplica a la vida cristiana: obtienes de tu vida cristiana lo que inviertes en ella. Pero muchos cristianos no entienden o no creen que este principio realmente se aplica a su vida cristiana personal. Nuestra cultura, nuestra propia naturaleza caída, y Satanás mismo siempre nos están diciendo que podemos violar este principio sin consecuencias, que seremos la excepción a la regla. Pero Pablo recalca en el vs 7a que este no es el caso!! “No se decepcionen. No podemos engañar a Dios” nos dice Pablo. No le permitan decir a nadie que Dios está entregando cláusulas de excepción!

En este pasaje, Pablo aplica este principio de tres manera diferentes. En cada caso, veamos si podemos identificar la SEMILLA, cómo se hace la SIEMBRA, y qué se COSECHA como resultado.

Invirtiendo tu dinero (vs 6)

Leer vs 6. Es claro que este versículo está conectado con el principio del vs 7 debido a su contexto inmediato.

La SEMILLA es el dinero y las posesiones materiales con que Dios nos ha provisto. La SIEMBRA consiste en regularmente compartir o dar algo de esas riquezas materiales a aquello que regularmente te enseñan la Palabra de Dios.

NOTA: Hay dos pruebas que debemos cuidadosamente observar para prevenir cualquier abuso por parte de los que nos enseñan.

Uno, ellos deben comunicar la Palabra de Dios (vs 6), no otra cosa (es decir, sus opiniones personales, la más reciente filosofía o religión, etc.). Desgraciadamente, sólo porque alguien ha asistido al Seminario, es ordenado Sacerdote o Pastor, o usa la Biblia, no garantiza que enseñan la Biblia. Muchos así llamados “maestros” usan “palabra de Dios”, pero están sencillamente repitiendo lo que dice el mundo en vez de equipar a las personas para que aprendan la perspectiva de Dios.

Dos, ellos deben trabajar duro en comunicar la palabra de Dios (1 Tim. 5:17-18). Términos como “trabajar”, “bueyes que trillan” y “obrero”, todos describen esfuerzo consistente y duro. Esto implica que los que imparten la Palabra de Dios deberían dedicar un tiempo substancial en prepararse y estudiar la palabra de Dios. También implica que debería haber continua evidencia que no sólo tienen dones en esta área del ministerio, pero también que se están perfeccionando a medida que transcurre el tiempo.

La razón por la cual se necesita esta siembra es porque la excelencia en explicar y aplicar la Palabra de Dios es crítica para la salud de la iglesia, y porque alcanzar esta excelencia toma tiempo.

Yo solía enseñar en reuniones como esta a la vez que trabajaba 50 horas por semana como pequeño empresario. Dios honró esas enseñanzas, yo mejoré mi habilidad de enseñar durante ese tiempo, y fue bueno para mí esforzarme de esa manera. Pero en esa época yo era soltero, y luego casado pero sin niños. Vino el día hace 10 años cuando tuve que decir a las personas de la iglesia, “no puedo continuar haciendo lo que he estado haciendo porque está destruyendo mi vida familiar. Estoy dispuesto a enseñar menos, o estoy dispuesto a trabajar menos en mi negocio, pero no estoy dispuesto a sacrificar mi familia.” La gente respondió de acuerdo a este versículo, y creo que Dios honró esa respuesta.

Buscando tu crecimiento espiritual personal (vs 8)

En el versículo 8, Pablo aplica este principio al área de tu propio crecimiento espiritual (leer).

COSECHAR: Recuerda que Pablo ya ha definido dos tipos de cosecha que podemos cosechar en esta vida en nuestra relación con Cristo:

Si siembras para el Espíritu, cosecharás el fruto del Espíritu (5:22,23). Esto corresponde a la “vida eterna” – vitalidad espiritual progresivamente en aumento y formación de carácter.

Si siembras para tu carne (tu naturaleza caída, no tu cuerpo físico), cosecharás los frutos de la carne (5:19-21a). Esto corresponde a “corrupción” - decaimiento espiritual y moral progresivo.

¿Cuál es la SEMILLA que sembramos en este proceso? Creo que son principalmente nuestros pensamientos y acciones.

La SIEMBRA consiste en aquellos pensamientos y acciones que escogemos practicar. “Siembra un pensamiento, cosecha una acción. Siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter. Siembra un carácter, cosecha una vida.”

“Sembrar para tu carne” significa dejarse tentar y dejarse llevar por los deseos de tu naturaleza caída en vez de escoger resistirlos.

EJEMPLOS: alimentar un resentimiento; auto-compasión; dejarse llevar por fantasías pecaminosas (SEXUALES; MATERIALISTAS; EGOISTAS); indiferencia hacia un ministerio de Dios, etc.

Algunos cristianos siembran casi completamente en su carne y se extrañan porqué no cosechan crecimiento espiritual!! (BASURA ADENTRO, BASURA AFUERA). ¿Tienes voluntad, conciencia y estrategia, para decir “¡No!” a los deseos y demandas de la carne???. Esto no es legalismo; es un “control básico de cosecha” espiritual.” (CONTROLANDO NUESTRO LEON).

“Cosechar para el Espíritu” significa responder a los deseos del Espíritu de Dios dentro de nosotros y cultivar el hábito de alimentar esos deseos en vez de dejar de lado al Espíritu. El hecho de dejar de lado el Espíritu Pablo lo llama “contristar” o “entristecer” al Espíritu (Efesios 4:30).

EJEMPLOS: participación regular en el Ministerio de Dios: libros cristianos; juntarnos regularmente con otros cristianos; cómo invertimos nuestro tiempo libre; pensamientos centrados en Filipenses 4:8, etc.

RESISTENCIA es necesaria, pero nunca suficiente. Debemos REEMPLAZAR sembrar a la carne con sembrar al Espíritu, o siempre caeremos en sembrar a la carne porque no podemos vivir en un vacío sin estímulos. Notemos como Pablo acopla estos dos en 1 Tim. 6:11 y 2 Tim. 2:22.

Muéstrame un cristiano cuya vida manifieste una cosecha rica en el Espíritu, y yo te mostraré alguien que está sembrando regularmente y generosamente al Espíritu – en cada caso. ¡No serás la primera excepción a esta regla al hacer el bien a otros (vs 9, 10)!

Leer vs. 9, 10. Pablo continúa aplicando el principio del vs 8 (“no nos cansemos”; “así que”), pero habla de una manera distinta de sembrar y cosechar.

La SEMILLA aquí son claramente buenas obras hechas para el beneficio de otras personas.

La COSECHA consiste en regular y creativamente ayudar a otras personas en el cuerpo de Cristo y en la comunidad no cristiana.

Hay una variedad infinita de maneras de hacer esto, dependiendo de tu situación en la vida, tus dones, etc. Pero Dios nos da a todos los cristianos cada día oportunidades para hacer el bien a otros, y el Espíritu Santo nos guiará hacia estas oportunidades si estamos orando para ello, buscándolas y dispuestos a realizar pasos de fe cuando las oportunidades se presenten.

ADVERTENCIA: “No se descorazonen ni pierdan la paciencia”, porque este proceso de SEMBRAR/COSECHAR tiene un costo espiritual, emocional y físico (si nunca te has cansado en este proceso, nunca lo has experimentado realmente), y también porque a menudo hay un tiempo de espera entre SEMBRAR y COSECHAR.

¿Qué es COSECHAR? Pablo no lo dice en este pasaje. Pero en otros pasajes queda claro que la cosecha supera con creces el esfuerzo invertido en ella.

Por ejemplo, algunos de los buenos resultados que se producen en las vidas de aquellos que responden – ahora o después (Juan 4: 37-38), son: CONVERSION, MATRIMONIOS RESCATADOS: LIBERTAD DE DROGADICCION o ALCOHOLISMO: SANACION MILAGROSA.

El efecto que tú estás teniendo en la sociedad como un todo (Mt 5:13-16).

La vitalidad en tu propia vida en esta vida (Hechos 20:35). Este es el mejor resultado para mí pues no depende de la respuesta de otros. Cuando estoy sembrando para el Espíritu y sirviendo a otros en amor genuino, hay gozo y satisfacción que nadie puede tocar.

Nos espera una recompensa en la próxima vida (1 Cor 3:8,14). Dios nos revelará el real significado de nuestra labor y nos dará una posición y responsabilidad más elevada en Su reino.

Conclusion

¿Qué deseas cosechar más adelante? ¿Qué estás sembrando ahora? Todos deseamos asegurar la calidad de nuestras vidas. Si conoces a Jesucristo, puedes determinar tu futuro en gran medida sobre la base de lo que estás sembrando ahora.